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Embotellamiento en el acceso al lago Ercina. / FOTOS: NEL ACEBAL

El buen tiempo y el puente festivo en Madrid colapsan los Lagos de Covadonga

  • La ausencia de controladores hizo que en las horas centrales del día se formasen tapones en el entorno del Ercina

Ha vuelto a ocurrir. La jornada primaveral vivida ayer en el entorno natural de los Lagos de Covadonga se volvió a ver ensombrecida por los problemas de tráfico derivados, según los afectados, de la falta de personal encargado de informar a los conductores y controlar los accesos al enclave.

El buen tiempo y la celebración del puente festivo de San José en comunidades como Madrid hicieron que, un año más, la comarca oriental se llenase de visitantes. Muchos de ellos decidieron dirigir sus pasos al Parque Nacional de los Picos de Europa y, concretamente, a la zona del Santuario de Covadonga y Los Lagos. Fue en este último enclave donde se registraron problemas de tráfico que afectaron, principalmente, al entorno del lago Ercina durante las horas centrales del día.

Ya a partir del mediodía el aparcamiento, «demasiado pequeño» según señalaron muchos de los visitantes, se llenó por completo. Sin embargo, la ausencia de personal que, como se hace en jornadas de gran afluencia, se encargase de impedir el acceso rodado al lago hasta asegurarse de que quedan plazas libres en el estacionamiento, hizo que los conductores siguieran subiendo al comprobar que en la Buferrera apenas había vehículos. Una vez arriba, aparcar era una auténtica odisea, pero en vez de dar media vuelta y dirigirse al anterior parking, la mayoría de visitantes optó por dejar sus coches en los márgenes de la carretera, reduciendo aún más el estrecho espacio disponible y eliminando casi por completo uno de los carriles.

Esto provocó que, en torno a las 13 horas, al confluir los turistas que llegaban al lugar con quienes ya procedían a marcharse, se originase un «auténtico caos circulatorio» en la zona, según describían muchos de los presentes. De hecho, fueron los propios conductores quienes, ante la ausencia de personal del Parque Nacional y de efectivos de la Guardia Civil, se encargaron de dirigir el tráfico para permitir que quienes ya se iban pudiesen salir de la zona y dejar así huecos libres para los que llegaban. Pese a que se vivieron momentos de tensión entre algunos de los visitantes, finalmente se impuso la cordura y no hubo más que algunos enfrentamientos verbales.

«Esto es falta de previsión por parte del Parque y el Principado. Si ya sabían que este puente iba a hacer bueno y que a los madrileños nos encanta venir en estas fechas a Asturias, ¿por qué no contrataron a una pareja de controladores? Nos hubiésemos evitado todo esto, pues el aparcamiento de Buferrera está prácticamente vacío», criticó José Manuel Posada, madrileño con una casa en la localidad llanisca de La Borbolla. Él fue uno de los visitantes que tomaron la iniciativa de convertirse en improvisados agentes de tráfico, después de pasar más de media hora detenido en uno de los pasillos del aparcamiento junto a varios amigos procedentes de Córdoba con quienes había querido compartir uno de los mejores paisajes de 'la tierrina'. «Todos los años pasa lo mismo, había previsiones de buen tiempo y que era festivo en varios lugares de España lo sabía todo el mundo, no sé cómo permiten que pasen estas cosas», insistió.

Contra el turismo

A pocos metros, el chofer de la cooperativa Taxitur José María Soto 'Titi', era de la misma opinión. «Parece que no quieren que haya turismo, pues permiten que los accesos se colapsen por no contratar a un par de controladores cuando saben de sobra que en fechas como ésta hay una gran afluencia y está comprobado que cada año viene más gente. Es una vergüenza», aseveró.

También se mostró preocupado por la situación vivida el regidor de Cangas de Onís, José Manuel González Castro, quien recordó que desde el Ayuntamiento ya se advirtió de que cosas como ésta podían suceder. «Logramos que se ampliase en nueve fines de semana el plan especial de transporte, pero ya avisamos de que quizás no fuese suficiente y teníamos razón», manifestó a EL COMERCIO. Él y su equipo volverán a dirigirse al Principado para buscar una solución.