El Comercio

Un laboratorio en los Picos

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Los investigadores del IH Cantabria recogen muestras en la cuenca de Ponga. / FOTOS: IH CANTABRIA

  • Acaban de obtener financiación del Gobierno central y ampliarán su radio de acción a los Lagos de Covadonga

  • Investigadores cántabros estudian cómo afecta la acción del hombre en los ecosistemas acuáticos

Conocer en todo momento cuál es la situación de los diferentes ecosistemas del Parque Nacional de los Picos de Europa y ver, con el paso del tiempo, cómo la acción humana, el calentamiento global y otros actores influyen sobre los mismos. Es el objetivo que mueve al grupo de investigadores del Instituto de Hidráulica (IH) de la Universidad de Cantabria que desde hace cinco años tienen monitorizadas las cabeceras de los ríos del espacio natural. «Son muy buenos indicadores del cambio global, pues se trata de ecosistemas relativamente frágiles respecto a cualquier modificación en las condiciones ambientales y nos pareció muy interesante investigarlos. De esta forma tenemos un laboratorio en el campo, es algo que no se había hecho antes en el norte de España», explica a EL COMERCIO Mario Álvarez, uno de los científicos.

Para poder realizar su labor, los investigadores cuentan con siete estaciones de aforo (en Fuente De; dos en el Cares, a la altura de Valdeón y Caín; en la cabecera del Sella y en los ríos Urdón, Bulnes y Duje) poco intrusivas que miden de forma constante la temperatura del agua y el caudal. En 2015 se sumaron dos estaciones terrestres que toman imágenes en continuo de las riberas del Cares y el Bulnes, además de registrar diferentes variables atmosféricas, como la temperatura del aire. Tras haber logrado hacerse con el apoyo del Consorcio Interautonómico del Parque y la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, pretenden ampliar su radio de acción a los Lagos de Covadonga, donde quieren instalar una tercera estación terrestre, así como dos estaciones de aforo más, en verano.

Además, los científicos realizan muestreos en trece puntos diferentes del espacio natural todos los años para conocer mejor a las comunidades que viven en ellos. Toda la información obtenida se puede consultar en la página picoseuropa.ihcantabria.es. «Es una herramienta para todo el mundo: científicos, habitantes de la zona, visitantes, empresarios...», indica Álvarez.

Con esta investigación, que pretenden alargar hasta 2022, además de conocer cómo el cambio global afecta a nuestros ríos y lagos, los miembros del proyecto pretenden obtener herramientas que nos enseñen a gestionar estos recursos, pues ya están comprobando cómo las hidroeléctricas afectan a las poblaciones de truchas y salmones, o cómo las primeras se recuperaron en el Duje, a su paso por Tielve, una vez que desapareció el vertido de purines que había acabado con ellas.

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