El Comercio

Ancladas en el más absoluto de los olvidos

Las anclaes -una apoyada contra el muro y la otra sobre las rocas- halladas en 2013.
Las anclaes -una apoyada contra el muro y la otra sobre las rocas- halladas en 2013. / N. ACEBAL
  • Los Amigos del Museo Philippe Cousteau animan a recuperar los dos rejones aparecidos en el puerto riosellano en 2013

  • El presidente de la entidad, Juan Manuel Cuervo, ya propuso hace cuatro años al Consistorio que los hierros se exhibiesen en la villa

Las dos anclas localizadas durante los trabajos de dragado llevados a cabo en el puerto de Ribadesella en el mes de octubre de 2013 salen de nuevo a la luz. Tres años y medio después de su descubrimiento bajo el fango de la ría del Sella, los dos rejones continúan olvidados, abandonados y depositados contra el dique principal del puerto deportivo. Para poner punto final a tan largo ostracismo, el presidente de la Asociación Amigos del Museo de las Anclas Philippe Cousteau de Salinas (Castrillón) ha lanzado un nuevo llamamiento a las autoridades locales para que procedan a su recuperación. Juan Manuel Cuervo quiere que se exhiban en cualquier rincón de una villa que, desde hace años, ha apostado por el fomento la cultura marinera.

Por aquel entonces, Cuervo se entrevistó con la concejala de cultura del Ayuntamiento de Ribadesella, Verónica Blanco y ésta le prometió que se darían los pasos necesarios para hacerse con su titularidad. Es decir, se pensaba presentar una reclamación oficial ante la Dirección General de Infraestructuras, departamento al que pertenece el servicio portuario. A día de hoy, el presidente de los Amigos de las Anclas desconoce si se ha dado ese paso. Lo cierto es que los dos hierros continúan abandonados a pie de ría y sometidos al influjo de las mareas.

En principio, los expertos descartaron que hayan pertenecido a algún barco con relevancia histórica. Su datación podría estar situada entre la última mitad del siglo XIX y los primeros años del XX. Es decir, carecen de valor histórico, pero cuentan con amplio valor sentimental para una villa marinera como Ribadesella. Fernando García Echegoyen, marino, escritor e investigador andaluz experto en peritaciones de siniestros marinos, afirmó que la más pequeña «es un ancla de tipo almirantazgo» y que a la de mayor porte, «le faltaba el cepo». Como las dos están dotadas de cadenas, su construcción puede situarse en el ámbito temporal anteriormente señalado. Las cadenas de hierro sustituyeron a las sogas de cuerda en 1850.

El tiempo ha pasado y nadie ha reclamado «con papeles» la titularidad de las dos anclas. Por ese motivo, Juan Manuel Cuervo cree que lo lógico sería «contextualizar la fecha de construcción» de ambos rejones para que el Ayuntamiento de Ribadesella pueda utilizarlos como objetos ornamentales en el concejo. «Nuestra asociación se creó en 2005 con la idea de mantener y fomentar la cultura marinera, pero en el museo solo se exponen anclas con valor histórico y debidamente documentadas y acreditadas. Éstas que se han encontrado en Ribadesella están muy bien para decorar el lugar donde fueron localizadas, como referencia instructiva para sus vecinos y las futuras generaciones», explicó.

Lo que parece evidente es que el lugar en el que están depositadas desde hace tres años y medio es mucho mas seguro de lo que se esperaba. Allí continúan inertes, en la misma posición. Los primeros días surgieron dudas sobre su custodia, pero al final resultó ser un sitio ideal. Las anclas aparecen y desaparecen de la vista en función de las mareas y en el lugar que ocupan se han convertido en un atractivo mas para quienes atraviesan caminando el puente que cruza la ría del Sella.

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