El Comercio

El empuje de la vida en maratón

José Manuel Roás fue recibido por los niños del Club Deportivo de Llanes.
José Manuel Roás fue recibido por los niños del Club Deportivo de Llanes. / NEL ACEBAL
  • El sevillano ofreció una charla en la Casa de la Cultura donde el Club Deportivo de Llanes le brindó una gran ovación

  • José Manuel Roás y su hijo Pablo, candidatos al Princesa de Asturias del Deporte

Aprender que el sufrimiento forma parte de la vida y que no es necesariamente malo. Esta es la lección que les da Pablo con tan solo 18 años. Su parálisis cerebral y la extraña enfermedad de West que padece y que afecta a su sistema motor, sensorial y cognitivo, le lleva a ser todo un ejemplo para su familia. «De él recibes más amor del que nadie pueda imaginar, tiene una capacidad de perdonar que yo jamás tendré y tiene más humanidad que todos nosotros», afirma su padre José Manuel Roás, que dio una charla en la Casa de la Cultura de Llanes ayer.

Enamorado de su hijo y con la máxima admiración que puede mostrar, explica cómo Pablo se ha convertido en el núcleo de unión de su casa. Roás es sincero, «el día a día es la verdadera maratón» porque tienen «muchas limitaciones y es complicado», pero tanto él, como su esposa y los otros cuatro hijos que tienen forman un equipo sólido entorno a la vida con Pablo, que es el único tema en el que siempre están de acuerdo. No se olvida de destacar la figura de su mujer Maite, que es la que «verdaderamente sostiene» el sistema. Ella es la que pasa más horas con él, la que se encarga de despertarle, darle el desayuno y vestirle para llevarle al fisioterapeuta y después al colegio. Por la tarde, vuelve a retomar la fisioterapia y luego llega el mejor momento del día, salir a la calle.

Fue su mujer y el entusiasmo de Pablo cuando respira aire fresco lo que llevaron a Roás a empezar a correr con él. Todavía recuerda la primera vez porque se llevó una gran sorpresa. «Sabía que le encantaba salir a la calle, pero aquel día le vi especialmente despierto. Empecé a cantarle y él empezó a gritar y a agitar los brazos. Se lo pasó mejor que nunca», rememora su padre. Desde entonces, seis maratones, aunque jamás olvidará la primera. «Pablo es como es, en él no hay teatro y cuándo vi lo feliz que era durante todos esos kilómetros, no podía ni acordarme del cansancio, es que el dolor había desaparecido», asegura Roás que tiene claro que la aventura le reporta más a él que a Pablo.

Lo mejor de la vida con él es que les «recuerda lo que es importante». Pablo es sencillo y complejo a la vez, porque con lo poco que puede llegar a comunicar, transmite «mucho más» que alguien que pueda expresarse con palabras. Sinceridad, sufrimiento, «un ancla con la realidad»... Y pensar que su padre abandonó unas oposiciones de Educación Especial cuando iba por el capítulo de la parálisis cerebral y todo por miedo a que ese fuera su destino... «He aprendido lo que es Dios para mí. Fui tan cobarde entonces y ahora al ver mi historia, me doy cuenta del enorme privilegio que tenemos», reconoce. «No hay precio» que pueda igualar los momentos que ha vivido con Pablo al cruzar la meta.

Estos valores que han transmitido padre e hijo, llevó a dos jóvenes asturianos a considerarles como los mejores candidatos para el Premio Princesa de Asturias. Wenceslao Sánchez contactó con Roás a través de las redes sociales y el sevillano pensó que todo era una broma. Cuál fue su sorpresa al saber que Sánchez y su amigo Germán López habían iniciado una petición en Change.org que ya lleva más de 120.000 firmas.

Diferentes entidades, clubes españoles de todas las categorías y otros profesionales del deporte apoyaron sin dudar la candidatura. Entre ellos estaba el Club Deportivo de Llanes que no dudó en darle un recibimiento a Roás y a su mujer Maite entre aplausos a su llegada a la Casa de la Cultura. Aunque saben que optar al premio es muy difícil, el padre de Pablo tiene claro que lo importante no es el galardón, sino «ayudar a otras personas que puedan estar en una situación parecida».

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