El Comercio

La Guardia Civil se suma a la conquista de la sima más profunda de España

Uno de los espeleólogos durante uno de los descensos realizado en campañas anteriores.
Uno de los espeleólogos durante uno de los descensos realizado en campañas anteriores. / CARLOS FLORES
  • Solo un equipo franco-español logró en 1998 alcanzar los 1.600 metros negativos de la Torca del Cerro del Cuevón, en el concejo de Cabrales

A la tercera va la vencida. Esta popular frase podría aplicarse a la gesta que pretende realizar un equipo formado por decenas de espeleólogos del país, quienes desde 2015 tratan de alcanzar el final de la Torca del Cerro del Cuevón, la sima más profunda del país con 1.600 metros negativos a los que solo se ha llegado en una ocasión. Fue un equipo franco-español el que lo logró en 1998 batiendo el récord nacional de profundidad.

El grupo que encabeza Carlos Flores, bombero toledano, regresará a mediados de julio para tratar de culminar un reto que iniciaron en 2015 y que, además de su vertiente deportiva, tiene un aspecto científico. En él colabora el Instituto Geológico Minero Español (IGME). ¿El motivo? Los espeleólogos van instalando en su descenso diferentes sensores para medir aspectos como las temperaturas y la emisión de gases para compararlos con los datos obtenidos en otras simas del país, algunas de ellas con actividad sísmica, como es el caso de las existentes en Lorca. En esta campaña está previsto que se instalen tres nuevos dispositivos, uno a menos 1.000 metros, el otro a menos 1.300 y el último al final de la gruta a menos 1.589 metros.

Pero puede que éste no sea el final de una sima cuyo descenso está considerado uno de los más complicados del mundo debido a su dificultad técnica, equiparable, según los expertos, a «hacer cima en un 'ochomil' de los difíciles». A menos 1.400 metros existe una cascada por la que los espeleólogos quiere escalar, ya que las mediciones realizadas por los geólogos del IGME indican que tras ella la cavidad vuelve a adentrarse en la tierra hasta una profundidad de menos 1.800 metros. De ser así la Torca del Cerro del Cuevón pasaría de ser la séptima a la tercera sima más profunda del mundo. De lograr los espeleólogos que forman parte de este proyecto denominado '17 picos 17 simas' llegar a esta profundidad establecerían un nuevo récord nacional y alcanzarían una gesta de nivel mundial.

Este año la aventura va a contar con nuevos integrantes. A este equipo de espeleólogos formado por una treintena de personas, que como en años anteriores realizarán distintos ataques para ir ganando profundidad y equipando la gruta, se sumará este 2017 miembros del Grupo de Rescate e Intervención de Montaña (GREIM) de la Guardia Civil con base en Cangas de Onís. La previsión es que algunos de sus miembros se incorporen a la expedición en octubre.

Pero hasta que llegue el otoño los espeleólogos tienen que volver a recorrer el camino que ya realizaron en campañas anteriores. El propio acceso a la Torca del Cerro del Cuevón entraña dificultad ya que se encuentra a 2.000 metros de altura en las inmediaciones del refugio de montaña de Jou de los Cabrones. Hasta allí estos aventureros tienen que llevar numerosos petates con el material que luego utilizarán para el descenso. Un descenso que se caracteriza, en su parte inicial, por tener numerosos tramos de subida para luego volver a bajar. Le siguen zonas con cascadas subterráneas que deben sortear. Entre los 500 y los 700 metros negativos el paso es tremendamente estrecho y complicado. De hecho el pasado año se encontraron con meandros que la expedición de 1998 tuvo que abrir con explosivos y, aún así, siguen siendo muy angostos.

A todo esto hay que sumar una temperatura constante de 5 grados centígrados en el interior del Cerro del Cerrón y una humedad del 90%. Prueba de la dificultad que entraña el descenso es que en el interior de esta gruta falleció en 2005 el espeleólogo húngaro Gabor Windhoffer, tras sufrir una caída de 84 metros y el rescate de su cuerpo no fue para nada sencillo. Se prolongó durante 41 horas de forma ininterrumpida.

Este mes de julio el equipo encabezado por Carlos Flores regresa a la gruta cabraliega con la ilusión de igualar el récord de España de profundidad y, si es posible, batirlo y establecer una de las marcas más destacadas a nivel mundial. Eso sí, como en años anteriores, la seguridad seguirá siendo la principal premisa en una gesta que se caracteriza por su dificultad técnica.

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