El Comercio

Los pescadores advierten de que sigue bajando gasoil por el Cares

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Restos de gasoil y de algas en la superficie del Cares a su paso por Peñamellera Baja. / E. C.

  • «Los peces tienen gasoil en las agallas y el agua huele a combustible y podredumbre, esto es serio», lamenta Onofre Bárcena, su presidente

«Ha pasado casi un mes desde el fatal accidente de camión y el río, lejos de mejorar, va cada vez a peor». Los pescadores que suelen acudir al Cares llevan semanas advirtiendo de que éste sigue 'tocado' pese a las medidas que se pusieron en marcha desde la Confederación Hidrográfica del Cantábrico y el Principado el mismo día del suceso, que dejó un vertido de más de 30.000 litros de gasoil y gasolina. En ese momento se colocaron numerosas barreras absorbentes que se mantuvieron durante varios días hasta que, al desaparecer las irisaciones que poblaban la superficie, fueron retiradas.

Sin embargo, según advertían ya entonces los ecologistas y poco después los aficionados a la pesca, «todavía queda mucho hidrocarburo en el río, tanto en el fondo como en las piedras de las orillas». Precisamente, parte de ese combustible volvió a bajar ayer por el Cares, según pudieron comprobar con preocupación varios pescadores que se encontraban en el coto de El Collu, varios metros aguas abajo de Panes, en Peñamellera Alta. Entre los presentes se encontraba Onofre Bárcena, presidente de la Asociación de Pescadores Cares-Deva. «Apenas hay fauna. Estuve levantando piedras y no vi nada y un reo que saqué tenía olor a gasoil en las agallas. Había, además, un pato moribundo. Quizás no esté relacionado, pero es muy sospechoso, pues suelen buscar comida entre las rocas y éstas están impregnadas de combustible, es hasta peligroso, pues resbala y corres peligro de caer y romperte algo», explicaba el pescador a EL COMERCIO. Indicó, asimismo, que «siguen apareciendo peces muertos y otros con manchas».

Alevines

Para los aficionados a este deporte, «las autoridades no se están tomando esto tan en serio como deberían. Como asociación, estamos recomendando a la gente que no mate peces en la zona afectada, pero estamos limitados, no podemos hacer más», indicó Bárcena, quien aseveró que en muchas zonas «el agua huele a gasoil y a podredumbre, pues bajan algas descompuestas». Al estado del río se suma, agregó, la preocupación por los alevines de peces, los más indefensos contra este tipo de vertidos. «Sacamos doscientos peces muertos, pero es que a las crías del desove del pasado otoño, que cuando sucedió el accidente tendrían cuatro o cinco centímetros de longitud, no se las ve por ninguna parte», manifestó.

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