El Comercio

Extraen 200 nuevas piezas óseas de la cueva cuaternaria de Ribadesella

Diego Álvarez Lao con uno de los cráneos recuperados de la cueva en una imagen de archivo.
Diego Álvarez Lao con uno de los cráneos recuperados de la cueva en una imagen de archivo. / E. C.
  • Pertenecen a bisontes de la estepa, rinocerontes lanudos, hienas y en esta última campaña también se han encontrado huesos de renos prehistóricos

La última campaña de excavación paleontológica llevada a cabo en La Rexidora de Cuerres, la cueva cuaternaria del concejo de Ribadesella, ha aportado más de 200 nuevas piezas óseas pertenecientes a diferentes especies animales habituales en la cavidad: bisontes de la estepa, rinocerontes lanudos y hienas. En esta ocasión, como novedad, también han aparecido restos de renos. Según explicó el director de los trabajos, el paleontólogo de la Universidad de Oviedo, Diego Alvarez Lao, «la calidad y la densidad del material extraído son altísimos y de nuevo La Rexidora no nos han decepcionado, aportando huesos prácticamente completos y con alto grado de conservación».

Esta vez no han aparecido piezas tan extraordinarias como los cráneos casi completos recuperados hace cuatro años, pero sí nuevos restos craneales de bisontes «que nos permite asegurar que en esa sima, al menos cayeron siete bisontes de estepa, aunque seguro que puede haber mas, porque queda muchísimo sedimento por excavar todavía», añadió el responsable de la investigación.

La Rexidora de Cuerres sigue entregando restos de animales típicos de fauna fría como el rinoceronte lanudo y el reno, «indicadores claros de clima frío», de la Edad del Hielo. En la actualidad tienen contabilizados alrededor de 50 individuos. Pero lo que aún no se ha encontrado son restos de mamut, «un animal que vivía junto a esta misma comunidad y con toda seguridad en esa misma época», así que no se descarta que aparezca alguno en el futuro.

Este año, las excavaciones se dan por concluidas, aunque ahora queda un arduo trabajo de laboratorio. «Los restos tienen que ser lavados, endurecidos y siglados para su inclusión en una base de datos. Y para el final, lo más importante. Deben ser sometidos a un severo estudio paleontológico, comparándolos con otras estadísticas y las poblaciones de otras zonas de Europa», añadió Alvarez Lao.

Para dar continuidad a ese trabajo seguirá contando con las dos personas que le han acompañado en esta semana de excavaciones, Adrián Alvarez y Noelia Sánchez, con los que está preparando una tesis doctoral. El equipo siempre es pequeño porque las dimensiones de la cueva no permiten la entrada de más número de personas. Los tres se han sobrado para trasladar al laboratorio universitario un material que «nos aportará información muy valiosa, sobre todo respecto a la anatomía de estos animales y respecto a la asociación faunística, algo que nos interesa mucho desde el punto de vista de la interpretación ambiental», añadió Lao.

Hasta ahora nunca había dedicado una semana completa a la cavidad riosellana. En años anteriores, Diego Alvarez Lao solo había realizado reducidas pero fructíferas incursiones en las que logró extraer más de 150 restos óseos entre los que destacaron tres cráneos casi completos de rinoceronte lanudo, bisonte y hiena, las tres especies mas llamativas de las que hasta ahora se han localizado en este yacimiento. «El problema que siempre nos encontramos es la falta de financiación. De hecho, esta última campaña nos la hemos autofinanciado ante la falta de un proyecto fijo que nos permita seguir avanzando en las excavaciones», lamentó.

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