Adiós a sesenta años de historia con la demolición de la riosellana Nave Delfa

Las máquinas echan abajo los muros de la Nave Delfa para liberar el espacio que próximamente ocuparán los coches. / JUAN LLACA

Las primeras dentelladas se las dio un pulpo de cuatro brazos dirigido desde la pluma de un camión de carga y en dos horas se desmontó la fachada principal

JUAN GARCÍA RIBADESELLA.

Con las primeras luces ayer daban comienzo las obras de demolición de la Nave Delfa. A lo largo de la semana, Ribadesella dirá adiós de forma definitiva a 60 años de historia, los que llevaba levantada la estructura que, desde 1957 albergó el vivero y cocedero de mariscos propiedad de la familia Segundo González. Las primeras dentelladas al edificio se las dio un pulpo de cuatro brazos dirigido desde la pluma de un camión de carga. En menos de dos horas y con la ayuda de un martillo hidráulico, se desmontó la fachada principal. A continuación, se retiraron escombros y se cortó la estructura metálica que sustentaba la cubierta de la nave. La siguiente en caer será la fachada posterior, que mira a la ría del Sella. Luego vendrán las paredes laterales y, por último, la pavimentación y urbanización del solar.

El municipio de Ribadesella recupera así para uso público como zona de aparcamiento un céntrico terreno de dominio público-portuario que durante estas seis décadas ha permanecido en manos privadas. En él se creará un aparcamiento libre y gratuito. Las intenciones iniciales del Ayuntamiento de Ribadesella pasaban por crear una zona verde exclusiva para residentes, pero la Jefatura de Puertos del Principado de Asturias no lo ha autorizado. El nuevo espacio tendrá capacidad para albergar alrededor de un centenar de coches, cantidad que a todas luces es insuficiente para las necesidades de la villa. «Además, este verano tenemos bastante más gente que el pasado. Esto va en aumento y queda claro que Ribadesella necesita el parking en altura que teníamos previsto en el entorno de la estación de autobuses», señalaba ayer la alcaldesa, Charo Fernández.

La regidora destacó la «rapidez» con la que se están ejecutando las obras de demolición y la «celeridad» con la que se llevó a cabo la tramitación, «porque nosotros tenemos que atenernos a unos trámites que deben cumplir con unos plazos que aseguran la legalidad del procedimiento, y lo hemos hecho en los plazos mínimos», explicó. De hecho, el proyecto de demolición se redactó antes de contar con la cesión del uso de la parcela para un período de cuatro años, documento que entró en el registro municipal el pasado 10 de abril. «Lo que vamos a ver ahora en esa zona era el sueño de muchos. Ahora quedará un espacio casi despejado, solo ocupado por vehículos y con vistas a la otra parte de la villa. Va a causar un impacto importante y positivo para el urbanismo y la configuración estética de Ribadesella», añadió Fernández Román.

El nuevo espacio tendrá capacidad para albergar alrededor de un centenar de coches

Demoliciones

Desde su llegada a la alcaldía de Ribadesella en el año 2011, los diferentes gobiernos de Foro Asturias con sus correspondientes corporaciones municipales han propiciado tres demoliciones de destacada consideración. Las dos primeras -Aserradero de Secundino Díaz y edificio del Concilio o Tahona Toraño- se ejecutaron en 2014 durante su primer mandato. En el aserradero es donde ahora se quiere levantar un aparcamiento en altura y en El Concilio se sigue trabajando en la construcción de un edificio de apartamentos. Tres años después, en julio de 2017, ha llegado la demolición de la Nave Delfa.

En principio no hay ninguna más en cartera, «aunque eso ya se verá según se vayan cumpliendo los planes que tenemos para el desarrollo de toda esa zona», dijo la regidora en referencia al espacio conocido como Campo de las Rollas. Unos solares comprendidos entre el puente y el barrio del Cobayu para los que pidió un desarrollo «armónico, coherente y funcional para el presente y futuro de los riosellanos». Tanto el equipo de gobierno como los grupos de la oposición están de acuerdo en que la integración de todo ese espacio debe servir para cubrir las carencias existentes en la villa y no solo las que tienen que ver con la falta de aparcamiento. Charo Fernández reclamó el mayor de los consensos, pero de momento sigue sin encontrarlo con su propuesta de aparcamiento en altura presentada para el entorno de la estación de autobuses.

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