Agua bendita y amor incondicional

Momento de la bendición de perros, cabritos, gatos, conejos y gallinas, ayer en Parres. / JUAN LLACA
Momento de la bendición de perros, cabritos, gatos, conejos y gallinas, ayer en Parres. / JUAN LLACA

Decenas de llaniscos y piloñeses aprovecharon para compartir los festejos con sus mascotas y bendecirlas un año más Parres de Llanes e Infiesto honraron a San Antón, patrón de los animales

GUILLERMO FERNÁNDEZ / ENRIQUE CARBALLEIRA LLANES/INFIESTO.

Los animales para muchos los mejores amigos del hombre, reinaron ayer en numerosas localidades de todo el país debido a la celebración de San Antón, su patrón. Como ya es tradición, el pueblo llanisco de Parres fue uno de los primeros en sumarse al homenaje. Así, a la iglesia parroquial llegaron más de un centenar de personas, en su mayor parte acompañadas por mascotas, principalmente perros, sin que faltaran gatos, cabritos, conejos y gallinas. Al final de la eucaristía, una misa asturiana de gaita cantada por el coro local, el sacerdote Luis Díaz García procedía a la bendición de decenas de animales y a continuación comenzaba la subasta de las ofrendas, conducida por Ricardo Gómez 'Cardi'. Antes de repartir el agua bendita, el cura pronunció una plegaria en honor «a nuestros amigos los animales, especialmente para pedir por los que sufren obligados a trabajar, por los tratados cruelmente, por los que viven cautivos, asustados o hambrientos y por los que son llevados al sacrificio».

Entre los asistentes quedó patente el amor por sus animales. «Jamás me mirará nadie como lo hace 'Finidi' cuando llego a casa». Así se expresaba la llanisca Alejandra Jaumandreu, quien relató que hace seis años se había hecho cargo de 'Finidi', un perro mestizo, a pesar de que el veterinario le había comentado que tenía «el intestino destrozado, por lo que no asimilaba la comida y podría morir en cualquier momento». Alejandra sacó adelante a quien es hoy su mejor amigo a base de «cariño, mucho mimo y calorcito».

Con el chihuahua 'Dobby' llegó Reyes Alea y dijo de él que «es muy cariñoso con los críos». El poíco Ramón Martínez acudió con 'Odie', un dálmata a cuyos lomos «se suben los niños y saluda a los que acuden al barrio». De un espectacular boyero de Berna, de nombre 'Bruce', se acompañaba la pancarina Carmen Sordo y aseguraba que es «tranquilo y cariñoso». El gato 'Ricky Martin', se presentó en el regazo de la niña Egrelli Fernández, quien comentó que «lo encontré abandonado en agosto, casi muerto, pero ya está gordo». Con una cabrita de veinte días, de nombre 'Palomba', apareció la niña Alba Romano, quien reconocía que su mascota era «juguetona y muy mimosa».

Después de que el cura, asistido por los monaguillos Pelayo Pereira y Cristian Coro, derramara generosas dosis de agua bendita sobre los animales, comenzaba la subasta de las ofrendas. Se recaudaron 286 euros.

Muy reñida resultó la subasta de una borona preñada, que finalmente se adjudicó el 'clúster' encabezado por Guillermo Sordo y Gael Junco, al mantenerse intratables hasta detener la puja en 85 euros. Por un lote de quesos, harina y panceta, pagó 35 euros José Antonio Pérez, de Pendueles. Y en otros 35 euros se remataba la subasta de un bizcocho de nuez.

Cuidar y ofrecer seguridad

Las mascotas de Piloña también tuvieron ayer una cita en los jardines de la Obra Pía para recibir su bendición anual. La hermandad de San Antón organiza anualmente esta cita, que comienza con una misa oficiada en la capilla del señalado edificio, al que asistieron varias decenas de personas. El párroco de Infiesto, Manuel García Velasco, cumplió con la tradición y se encargó de recibir a los animales y a sus dueños. El sacerdote se refirió a la necesidad de cuidar y ofrecer seguridad para todos los animales, tanto las mascotas como aquellos que forman parte de la ganadería y la agricultura tradicional.

Esta defensa de los animales está siempre muy presente entre los miembros de la hermandad y los vecinos que acuden a esta celebración. Aunque los perros eran mayoría, con ejemplares como 'Robi', 'Roqui', 'Spyke', 'Sancho', 'Paquita' y 'Pistón', entre otros, no faltó la cobaya 'Cleopatra', que recibió la bendición en los brazos de su dueña, Ana Melendi. Otra debutante fue una pequeña chihuahua, 'Princesa', de Paula Mon. Llegó a la bendición acompañado del abuelo de su dueña, Paco López.

Tras la celebración, los miembros de la hermandad se subieron al autobús para poner rumbo hacia la localidad pongueta de Sellaño.

Antiguamente los campesinos se encomendaban al santo como protector de los animales frente a depredadores y enfermedades. Fue de esta forma como la bendición de San Antón se convirtió en sinónimo de garantía de salud y bienestar animal.

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