El agua bendita de Ramos cae bajo techo

La bendición se trasladó en Ribadesella al interior de la iglesia de Santa María Magdalena. /  JUAN LLACA
La bendición se trasladó en Ribadesella al interior de la iglesia de Santa María Magdalena. / JUAN LLACA

En Covadonga más de 200 fieles se congregaron en la Basílica, mientras que en Llanes no pudo salir el paso de la Borriquilla La intensa lluvia obligó a suspender las procesiones de la comarca, que trasladó las celebraciones a los templos

G. P. / G. F. / J. G. / E. C. LLANES.

El Domingo de Ramos se celebró entre dos aguas, la caída del cielo y la esparcida por el hisopo que bendijo el laurel y las palmas. A pesar de lo desapacible del día, con una intensa lluvia que no dio tregua en toda la jornada, muchos fueron los fieles que acudieron a las eucaristías celebradas en todo el Oriente. Lo adverso de la meteorología obligó en el arranque de la Semana Santa a suspender las habituales procesiones y bendiciones de los ramos al aire libre, trasladadas al interior de los templos.

En el santuario de la espiritualidad de Asturias, más de doscientos fieles se congregaron en la Basílica de Covadonga, donde el abad Adolfo Mariño ofició una eucaristía en la que destacó la esencia del Domingo de Ramos, celebrado «con entusiasmo aunque hayan pasado más de dos mil años». Recordó así el abad aquellos «días de gozo y alegría» de su infancia, cuando los pequeños «estrenábamos ropa, llevábamos los ramos en la mano y cantábamos lo mismo que cantan ahora los niños de la Escolanía». Precisamente el coro del Real Sitio puso ayer el acompañamiento musical a la liturgia. Tras la misa, con los ramos en una mano y los paraguas en otra, los devotos fueron abandonando un Santuario plagado de charcos en la zona de la explanada.

La implacable lluvia matinal también impidió que se celebrase por el casco histórico de Llanes la procesión de Ramos, en la que el paso de la Borriquilla es el principal atractivo y que iba a ser trasladado por simpatizantes de los tres bandos festivos llaniscos. El párroco, Florentino Hoyos, realizó la bendición de ramos de laurel y palmas en el interior de la basílica de Santa María, que se encontraba abarrotada por vecinos y visitantes. El sacerdote recorrió las tres naves del templo derramando a su paso copiosas dosis de agua bendita con el hisopo. A continuación se celebró la misa y el sacerdote anunció los actos que van a tener lugar a lo largo de la semana, entre los que destacan tres procesiones: el Vía Crucis del miércoles; el Santo Entierro del viernes, y la del Encuentro, que se celebrará el próximo domingo y pondrá fin a los actos litúrgicos de la Semana Santa.

La bendición de Ramos se trasladó asimismo al interior de la iglesia parroquial Santa María Magdalena de Ribadesella, a rebosar de fieles con laureles y palmeras. Lo mismo ocurrió en Infiesto, donde el párroco de la capital piloñesa, Manuel García Velasco, procedió a la tradicional ceremonia, desplazándose entre la bancada del templo, totalmente abarrotada de fieles. Las celebraciones en Piloña continuarán hoy y mañana con las confesiones y las santas misas, mientras que el miércoles tendrá lugar el pregón a cargo de Juan Felipe Restrepo.

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