La aldea del futuro se diseña en Cangas de Onís

El grupo de arquitectos junto a casas de la parroquia de Abamia. /  E. C.
El grupo de arquitectos junto a casas de la parroquia de Abamia. / E. C.

Doce jóvenes desarrollarán hasta junio proyectos para adecuar la normativa del Parque Nacional o potenciar las especies autóctonas Estudiantes de arquitectura se adentran en la cultura del pastoreo de los Picos de Europa para «mantenerla viva»

G. POMARADA CANGAS DE ONÍS.

La cultura del pastoreo en los Picos de Europa cuenta con un nuevo e inesperado aliado. Doce estudiantes de arquitectura de la Universidad Europea de Madrid, acompañados por profesores y expertos llegados desde Alemania, han pasado los últimos tres días recorriendo el concejo de Cangas de Onís para instruirse sobre una «tradición milenaria» que están dispuestos a preservar mediante su bien más valioso: sus conocimientos.

El proyecto, iniciado este mes como parte del currículo académico, persigue precisamente aplicar los conceptos teóricos adquiridos en la universidad «al mundo real». De este modo, el grupo de alumnos de tercero de arquitectura que participa en el programa elaborará en los próximos meses propuestas de intervención orientadas a «mantener vivas» las aldeas de montaña. En su primera aproximación al terreno, los futuros arquitectos han descubierto la «retroalimentación» que permite el estudio de las estructuras tradicionales de las cabañas o las herramientas empleadas desde hace siglos. «Llama la atención que en un espacio tan reducido como el de una cabaña se combine el uso de vivienda y productivo, en apenas unos pocos metros cuadrados se puede tanto vivir como llevar a cabo la producción de queso», explica el joven Víctor Tellado, de 20 años. Tras sus visitas de los últimos tres días a núcleos rurales, este estudiante sevillano ha descubierto con sorpresa como «la cultura del pastoreo sigue viva». Ayer, sin ir más lejos, recorrieron Sirviella y conocieron de primera mano el funcionamiento de un molino de agua o las peculiaridades de especies de ganado autóctono como la oveja xalda y la pita pinta. Cada elemento cuenta a la hora de diseñar la aldea de montaña del futuro. «Merece la pena estudiarlo porque también ofrece respuestas a la vida actual», explica Tellado.

Aunque este primer viaje constituye una toma de contacto con el entorno, este futuro arquitecto ya tiene en mente el campo que abarcará en su estudio. «Quiero investigar los cambios que producen en el paisaje las especies invasoras, cómo afectan a su evolución y a la vida de los pueblos y cómo desplazan a lo autóctono», detalla.

Por su parte, el profesor Gonzalo del Val apunta a campos de estudio como las restricciones que impone el Parque Nacional de los Picos de Europa en las construcciones. «Las normativas tienen que adaptarse. Podríamos lograr propuestas que permitan un cambio y en ello vamos a trabajar», sostiene este arquitecto, firme defensor de que no es la aldea la única que debe someterse a cambios: «no es tanto adaptarla como que entendamos que tiene unos sistemas tan válidos como los de la ciudad».

A lo largo de la fase de investigación que ahora se abre y que culminará en junio, los arquitectos no estarán solos. De hecho, el programa se integra en el Proyecto Europeo Nuevo Currículum, que tiene por objeto acercar a estudiantes internacionales al mundo rural. «Surge de la alarma por su progresiva desaparición y la apuesta por crear las condiciones en las que pudiera revertirse, implicando a un consejo de sabios con el que repensar dónde estamos, por qué ha sido así y qué podríamos hacer», explica uno de sus coordinadores, Fernando García-Dory. Ese «consejo de sabios» está también formado por la entidad Campo Abierto-Escuela de Pastores y apoyado por la Fundación Carasso y el Ayuntamiento cangués.

Durante su visita al concejo, los alumnos han conocido de la mano de miembros como Nel Cañedo la realidad del oficio. «Cuando llegué no esperaba aprender cosas del pastoreo con aplicación a mi futuro profesional», reconoce Tellado. Por su parte, García-Dory tiene clara la proyección de esta simbiosis campo- ciudad, a la que espera sumar próximamente a estudiantes de arte y sociología. «Se puede reiniciar el sistema tomando como referencia el legado de hace 6.000 años».

Los resultados de esta alianza entre pastores y arquitectos se presentarán a finales de junio en la sede de la Escuela de Pastores. Los estudiantes ya adelantan que acudirán con sus ideas plasmadas en prototipos de herramientas o construcciones a escala, miniaturas de lo que podría ser la aldea del siglo XXI.

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