Alsa muestra su interés por «conocer en detalle» el proyecto del tren cremallera

Un bus de Alsa en su ascenso a los Lagos de Covadonga en una de las rutas previstas en el Plan Especial de Transporte. / NEL ACEBAL
Un bus de Alsa en su ascenso a los Lagos de Covadonga en una de las rutas previstas en el Plan Especial de Transporte. / NEL ACEBAL

«Todo lo que sea nuevos planes de movilidad de personas tiene nuestra ilusión para abordarlos», señala el presidente Jacobo Cosmen

GLORIA POMARADA CANGAS DE ONÍS.

Los intereses del sector privado por participar en la instalación de un tren cremallera a los Lagos de Covadonga comienzan a hacerse públicos. La compañía de transporte de viajeros por carretera Alsa era una de las señaladas como posibles candidatas a integrar el proyecto y, ayer, su presidente en Asturias manifestó públicamente su interés por estudiar las opciones de la infraestructura.

«En Alsa todo lo que sea nuevos proyectos de movilidad de personas requiere nuestro interés y la ilusión de poder estudiarlos y abordarlos», señaló Jacobo Cosmen. A pesar de que por el momento no disponen de «información sobre demanda ni inversión, ni tampoco de lo que supondría el reto», el tren cremallera suscita «mucho interés» en Alsa por su capacidad de «ordenar la movilidad desde el respeto al medio ambiente». «Cualquier proyecto en Asturias que genere movilidad de personas nos genera mucho interés», insistió Cosmen durante su visita ayer al Museo del Jurásico de Asturias. «Nos interesa estudiarlo y conocerlo en detalle», así como «ver su viabilidad», añadió el presidente.

Hasta la fecha, dos importantes empresas multinacionales habían mostrado su interés en participar en una obra que el Principado supedita al apoyo económico del sector privado. En los orígenes del proyecto, la construcción de la infraestructura se fijó en más de 2.300 millones de pesetas. De esa estimación aportada por el Gobierno autonómicodurante el mandato del popular Sergio Marqués han pasado veinte años. Fuentes acreditadas consultadas por este periódico fijan el volumen de inversión necesario actualmente en los 80 millones de euros. De ellos, 60 millones corresponderían a la obra civil, mientras que los otros 20 irían destinados al material rodante del propio tren.

«Pedimos que los taxis y las compañías locales puedan participar» dicen los empresarios

Los movimientos de empresas interesadas en formar parte del proyecto del tren cremallera han llegado también hasta la Asociación de Empresarios de los Picos de Europa (Incatur), que se muestra partidaria de hacer partícipes de la instalación a las compañías locales en caso de que la infraestructura llegue a materializarse.

«Pedimos que ninguna empresa local quede perjudicada, que los taxis o los que hacen rutas tengan esa posibilidad de ser partícipes», demandó el presidente de la asociación de empresarios, José Antonio Sánchez. La entidad recuerda también la necesidad de que los potenciales puestos de trabajo recaigan «en vecinos de la comarca».

En los últimos meses, el sector de la hostelería de Covadonga ha sido uno de los firmes defensores de la iniciativa. «El tren cremallera es la mejor solución en todos los aspectos, para desestacionalizar el turismo y crear puestos de trabajo», sostuvo Vicente Cosío, propietario del restaurante El Peregrino y vocal en la Cámara de Comercio de Oviedo.

Recelo hacia las barreras

La propuesta que no gusta tanto entre los empresarios es la ayer avanzada por el director general de Infraestructuras, José María Pertierra, en su visita al Real Sitio. En la reunión celebrada junto con el alcalde de Cangas de Onís, José Manuel González, y el abad de Covadonga, Adolfo Mariño, Pertierra anunció la intención del Principado de colocar un «sistema de regulación y control de tráfico desde la glorieta de Prestín», que permitiría ofrecer información sobre el nivel de ocupación de los aparcamientos y regular el acceso a la carretera de los Lagos mediante una barrera.

«Si los paneles de información estuviesen situados a partir de La Venta sería un poco más real, desde Prestín tardas veinte minutos en llegar a Covadonga y en ese tiempo pueden irse cien coches», lamentó Cosío. Por su parte, el presidente de Incatur confía en que «la coordinación sea buena». «Si están bien organizados puede ser una ayuda, pero no va a ser la solución. Lo que realmente se necesitan son más aparcamientos», expresó.

Tampoco el abad contempla la medida del Principado como una salida a la problemática del Real Sitio de cara a los tres centenarios que albergará en 2018 y que, según previsiones del propio Gobierno autonómico, podrían generar flujos de «10.000 o 12.000 visitantes diarios». Las cámaras y las barreras «pueden ser una solución para los Lagos pero no para Covadonga. No nos beneficia que en Cangas nos ponga que Covadonga está colapsada porque la gente va a dar la vuelta», consideró el abad Mariño, que como los empresarios reclama más espacio físico de estacionamiento.

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