Argentina, presente en Ribadedeva

La plaza de Manuel Ibáñez fue un hervidero humano y los miles de asistentes disfrutaron de un programa interminable de actos. / J. LLACA
La plaza de Manuel Ibáñez fue un hervidero humano y los miles de asistentes disfrutaron de un programa interminable de actos. / J. LLACA

La plaza de Manuel Ibáñez acogió un mercadillo con medio centenar de casetas que ofertaban artesanía y variada gastronomía | Con gran afluencia de público, Colombres celebró el día grande de su XI Feria de Indianos

GUILLERMO FERNÁNDEZ COLOMBRES.

Miles de personas acudían ayer a Colombres para participar en el día grande de la XI Feria de Indianos de Ribadedeva, dedicada a Argentina en esta edición. La jornada resultó una sucesión interminable de actos, empezando por la inauguración de una exposición fotográfica sobre las Islas Malvinas, a las 11 horas, hasta el comienzo de la verbena, cerca de la medianoche.

Superado el mediodía, se procedía a la apertura de más de medio centenar de puestos en la plaza de Manuel Ibáñez y desde el barrio de La Linde se iniciaba el desfile inaugural de la feria. En la marcha participaron más de 200 personas, enfundadas en atuendos típicos de diferentes países de América Latina. Al frente del cortejo se situaban Jesús Bordás, alcalde de Ribadedeva; Otilia Requejo, directora general de Patrimonio del Principado, y Arturo González, presidente del Centro Argentino en Asturias. De la comitiva también formaban parte los regidores de Peñamellera Baja, Peñamellera Alta, San Vicente de la Barquera, Comillas, Boal y del municipio burgalés de Pradoluengo, así como concejales de Llanes y Val de San Vicente.

Animando la marcha desfilaba una banda que interpretaba música sudamericana, especialmente tangos argentinos, y cerraba el cortejo un compacto grupo de coches de época: Cadillac, Buick, Studebaker y los modelos Mercury y Mustang de la empresa Ford. Antes de la intervención de las autoridades, la bandina de música, formada por violín, acordeón, bombo lagüero y dos guitarras, con acompañamiento vocal por parte de Cristina Villamía, interpretó la chacarera titulada 'Campo afuera'.

Desarraigo y dolor

Abrió el acto institucional Jesús Bordas y calificó la emigración como «la manifestación social más importante ocurrida en Asturias en los dos últimos siglos». Del fenómeno indiano detalló que había significado «desarraigo y dolor», pero valoró que había propiciado «el retorno de grandes capitales». Y precisó que los indianos nunca olvidaron sus orígenes y «quisieron sembrar riqueza en sus tierras de nacimiento».

Otilia Requejo comentó que Asturias es «tierra viajera y de emigrantes, que siempre valoraron lo que habían dejado aquí». Explicó que «ninguno perdió la esperanza de volver, pero algunos no lo consiguieron». Y destacó que para mejorar las condiciones de vida en sus pueblos de origen financiaron «escuelas, casas, fuentes y lavaderos». Finalmente, calificó a Argentina como «un país gigante, que se hizo más grande con los valores de la emigración».

Al inicio de su disertación, Arturo González, matizo que hoy, 9 de julio, celebra Argentina sus 201 años de Independencia y solicitó que se escuchara el himno de su país. A continuación, subrayó que iba a realizar «una pequeña reseña de Argentina como nación» y matizó que se trata de un país «grande; ideal; poblado por solo 44 millones de habitantes; que disfruta de tres climas diferentes; rico en minerales, frutas, vinos y carnes, y bañado por mares donde, para desgracia nuestra, faenan flotas del resto del mundo». Terminó valorando que Argentina está formada por «un crisol de razas y fue uno de los primeros países del mundo en acoger a exiliados políticos». No se olvidó de recordar las conquistas de sus deportistas: «futbolistas, boxeadores, tenistas y pilotos de Fórmula 1».

El pregón de la XI Feria de Indianos corrió a cargo de Jesús Vicente, vicepresidente de la comisión de fiestas de Pimiango, quien significó que «la huella indiana está muy presente en Ribadedeva». Del legado cultural de los indianos valoró que «tenemos la obligación de conservarlo y enriquecerlo» y matizó que «todas las familias del municipio tenemos antepasados que buscaron fortuna en otros continentes. Unos no regresaron, otros volvieron como se fueron, con la maleta al agua, y unos pocos regresaron ricos», concluyó.

En el mercadillo de la plaza del Ayuntamiento la actividad era incesante. Había puestos de ropa y complementos, cuero, cerámica, artesanía diversa, joyería y bisutería, calzado y cestería. Desde Pradoluengo acudieron Alfonso de Benito y Aleida Díaz, que ofrecían productos cubanos: café de Sierra Maestra, tabacos, sombreros, pulseras y collares de hueso, y anillos de nácar.

Las asociaciones locales atendían tenderetes desde los que se despachaba comida y Turno García Vila elaboró una paella de 220 raciones.

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