Azúcar para un buen Camino

Los trabajos sobre los 960 metros del trecho del Camino culminarán la próxima semana

JUAN GARCÍA

La caña de azúcar ha llegado a Ribadesella, pero no como cultivo alternativo al maíz o la patata, sino como base principal del pavimento con el que se está regenerando el tramo más oriental del Camino de Santiago a su paso por el concejo. La empresa que ejecuta los trabajos encargados por el Ayuntamiento de Ribadesella está utilizando un producto de fermentación, elaborado con bagazo de caña de azúcar y mezclado con algas que garantiza una mayor compactación del terreno.

Según explica José Piloñeta Fernández, director comercial de Vervictech y responsable de la actuación que se está llevando a cabo en Ribadesella, el que se está empleando estos días es un producto «orgánico, ecológico y biodegradable», elaborado a base de enzimas naturales. En concreto, se fabrica «con desechos de caña de azúcar que se mezclan con algas y otros elementos naturales, además de con compuestos proteicos». Tras su fermentación se obtiene un líquido que, aplicado sobre arcillas y materiales plásticos, permite fusionar sus partículas de manera definitiva. En Ribadesella se está combinando con material de rechazo de cantera que cuenta con un elevado porcentaje de arcilla.

El procedimiento es el habitual. Tras el escarificado del terreno hasta alcanzar unos quince centímetros de profundidad, éste se riega con una disolución en agua de la propia enzima –un litro de enzima por diez de agua–. La mezcla resultante se perfila y se compacta, «generando un estrato muy macizo, impermeable al agua y con una durabilidad muy elevada», indica Piloñeta. Como se trata de un producto, importado de los Estados Unidos y que se viene aplicando en otros países desde hace más de sesenta años, «podemos garantizar una duración superior a los ocho años», añade. Es decir, es «un producto completamente ecológico y, a su vez, muy barato», pues permite reducir los futuros costes de mantenimiento.

Menos emisiones de polvo

El resultado final sobre la superficie del camino sobre el que se aplique siempre dependerá de la base de zahorra que se esté utilizando. Como en Ribadesella se está manejando un material blanco, «su color inicial será claro, como el cemento, aunque con el tiempo y el uso se irá oscureciendo». La superficie resultante no solo evitará las habituales acumulaciones de agua en la zona donde se está utilizando, sino que además «reducirá en un 80% las emisiones de polvo».

Esta primera intervención, con esta combinación de elementos, se está llevando a cabo en un tramo de 960 metros de longitud del Camino de Santiago. Se trata del espacio comprendido entre la localidad de Toriellu y su intersección con el vial que conduce a Ribadesella y a los acantilados del Infierno. La obra aún no está concluida. Todavía quedan labores de compactación que la empresa tiene previsto acometer a lo largo de estos días para rematar la actuación durante la semana que viene con un último riego con la enzima. Éste permitirá fijar las pequeñas partículas que se hayan quedado sueltas durante los últimos días de uso y espera.

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