Más de tres horas de maniobras para enderezar el barco que volcó en Lastres

Trabajos de recuperación del 'Alvi', que volcó en el puerto de Lastres cuando descargaba. / E. C.

Los tripulantes confirman que están «bien físicamente», pero temen que no puedan continuar la campaña de xarda debido a los daños de la embarcación

Lucía Ramos
LUCÍA RAMOS

Más de tres horas y media de complicadas maniobras para lograr enderezar el barco pesquero ‘Alvi’, con base en Santoña, que ayer volcaba en el puerto de Lastres, en el concejo de Colunga, mientras descargaba los cientos de kilos de xarda que había capturado durante la jornada. Los trabajos, en los que participaron dos buzos, los cuatro tripulantes de la embarcación y varios operarios de la empresa Punto Kilómetro Cero, que llevaron hasta el lugar una grúa de 35 metros de pluma y con capacidad para levantar cien toneladas, comenzaron a primera hora de la mañana. En primer lugar, los buzos procedieron a asegurar la nave mediante el uso de cables y varias eslingas especiales para soportar grandes pesos. A continuación, y con gran cuidado para evitar daños mayores, el gruista comenzó a izar poco a poco el barco hasta que, finalmente y pasado el mediodía, lograban devolverlo a su posición original.

Las maniobras fueron seguidas por otros pescadores y numerosos curiosos que se acercaron hasta el puerto llastrín, donde nunca antes había sucedido nada similar, según señalaban los más veteranos. Tampoco los operarios de la grúa recordaban haber participado en una operación como ésta. «Sí que estamos habituados a sacar o meter barcos en el agua, pero por fortuna nunca habíamos visto uno volcado así. Ahora te da hasta cosa, pues vemos al resto de naves llegar con la pesca del día y te parece que en cualquier momento vencen», comentaba uno de los gruistas a EL COMERCIO.

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Una vez enderezada la embarcación, sus tripulantes subieron a bordo y se afanaron en echar los restos del pescado que aún quedaban en ella, así como en recuperar los escasos enseres que no se habían perdido. «Físicamente estamos bien, pero anímicamente… imagínate», acertaba a comentar a este diario uno de los tripulantes del pesquero cántabro, hijo del patrón del mismo, mientras ponía a secar varios cuadernos con anotaciones completamente empapados. Se trata de una nave familiar tripulada habitualmente por el patrón, sus dos hijos y un cuarto ayudante. Por fortuna, ninguno de ellos resultó herido, pues pudieron saltar del barco antes de que volcase del todo, pero según comentaban el resto de profesionales de la mar presentes en el puerto, con toda probabilidad no podrán continuar faenando en esta costera de xarda. «Seguramente se les haya estropeado toda la maquinaria eléctrica de puente, como mínimo», apuntaba un pescador. El hijo del patrón se limitaba a señalar que «todavía no conocemos el alcance total de los daños».

Ayer mismo, el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Santoña, Miguel Fernández, explicaba a El Diario Montañés que «ahora hay que intentar sacar rápido el motor y que actúen los mecánicos. El casco y el motor, eso es lo que valdrá, y ahora tienen un par de meses de trabajo por delante». Precisamente, la intención del patrón y sus hijos es comprobar si el motor funciona y, en ese caso, regresar a su puerto base para proceder a la reparación de la nave. En caso contrario, deberá ser transportado por tierra.

El presidente de los pescadores santoñeses –y de la Federación de Cofradías de Cantabria–, insistió en que su principal preocupación, y la de todos los compañeros, no es por el barco, sino por la familia. «Estaban esperando esta costera como agua de mayo y se encuentran con esta desgracia. Claro que ha sido menor de lo que podía ser, pero esta costera les puede suponer el setenta por ciento de los ingresos de todo el año, y después de esperarla tanto ahora se van a ver en una situación bastante delicada: no hay ingresos y lo van a pasar mal. Desde la Cofradía intentaremos ayudar todo lo que podamos, pero es que esta costera es fundamental».

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