Hay Barro al otro lado de los Pirineos

Los vecinos del pueblo francés de Barro, tras ser recibidos en la localidad homónima, situada en el concejo de Llanes. /  G. F. B.
Los vecinos del pueblo francés de Barro, tras ser recibidos en la localidad homónima, situada en el concejo de Llanes. / G. F. B.

Los encuentros entre las dos localidades del mismo nombre se celebran anualmente, desde 1995 Los 'barrucanos' de Francia y España confraternizan estos días en Llanes

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

A primeras horas de la tarde de ayer, un autobús repleto de ciudadanos franceses aparcaba en la localidad llanisca de Barro. En su interior viajaban cuarenta lugareños de un pueblo francés que también se llama Barro, situado en el distrito de Angouleme, departamento de Charente. Los dos Barro, el español y el francés, mantienen estrechos lazos desde 1995 y cada año se reúnen en uno de los dos pueblos. Las relaciones son tan cordiales que en la fiesta de San Roque de 2014, los franceses Jann Rocher y Bernard Gautier acudieron al Barro llanisco para trasladar un ramo en la procesión.

Al bajar del autobús, los 'barrucanos' llaniscos y franceses se fundían en prolongados abrazos y a los pocos minutos de la llegada ya habían situado a los galos bajo una carpa donde les ofrecieron un moderado refrigerio. Para la noche estaba prevista una espicha de bienvenida. Más solemne y contundente.

Para salvar las dificultades propias del idioma, los interlocutores por parte llanisca eran Kety González y Ramón Marcos, mientras que Pierre Valade y su esposa Martine ejercían como intérpretes en representación de los franceses. Fue precisamente Pierre Valade quien explicó las semejanzas, además del nombre, que concurren en las dos localidades: «Los dos pueblos tenemos iglesia, nuestras escuelas permanecen cerradas y carecemos de oficina bancaria. A los franceses nos baña el río Charante y aquí tienen ría y hermosas playas».

El pueblo francés de Barro cuenta en la actualidad con «405 vecinos» y se encuentra bien emplazado, porque en un radio de «entre 50 y 70 kilómetros» se sitúan las ciudades de Poitiers, Angouleme y Gognac. La localidad vivió de la agricultura, «en la explotación de fincas de gran tamaño», y en la actualidad la mayoría de los lugareños «son jubilados» porque los jóvenes «marcharon a las ciudades cercanas en busca de trabajo», precisaba Valade.

Navegando por internet, en el año 1992, un vecino del Barro francés conocía la existencia de la localidad homónima española. Se lo hizo saber al resto de lugareños y aquel verano Pierre y Martine Valade decidían trasladarse a Llanes. Tres años más tarde comenzaban los hermanamientos. De ahí que Ramón Marcos adelantara ayer que los 'barrucanos' franceses «son nuestros íntimos amigos, en el más amplio sentido de la palabra».

Una amplia representación de los dos pueblos tiene pensado pasar el día de hoy en Avilés. Por la mañana visitarán el Museo Niemeyer y, tras la comida, «en un restaurante de postín», matizaba Marcos, pasarán revista a la mina de Arnao y al Museo de las Anclas Philippe Cousteau. Mañana, los franceses tendrán jornada libre «para visitar lugares del concejo que tienen interés en conocer» y por la tarde tendrá lugar una ceremoniosa cena para oficializar el encuentro. El Barro francés viene respaldado por una importante embajada institucional porque entre los viajeros se encuentran el alcalde y cuatro concejales.

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