Bordás espera que CUOTA rechace el proyecto de El Peral

Los vecinos de El Peral, reunidos con Jesús Bordás.
Los vecinos de El Peral, reunidos con Jesús Bordás. / JUAN LLACA

«Nos debemos a nuestros residentes y cuando nos presentaron su rechazo decidimos apoyarlos, como no podía ser de otra manera», aseguró el alcalde

LAURA CASTRO COLOMBRES.

Positiva. Así califican los vecinos de El Peral y el alcalde de Ribadedeva, Jesús Bordás, la reunión mantenida ayer en el Consistorio municipal. El objetivo era aclarar la situación en la que se encuentra el proyecto de crear una planta de almacenamiento de residuos peligrosos en la localidad ribadedense. Una iniciativa a la que tanto los vecinos, alertados por la contaminación que puede provocar dicha actividad, y el Ayuntamiento de Ribadedeva se oponen.

«Nos debemos a nuestros residentes y cuando nos presentaron su rechazo decidimos apoyarlos, como no podía ser de otra manera», aseguró el regidor local, quien buscaba «calmar los ánimos y transmitir tranquilidad» en la reunión con los vecinos de El Peral. Un objetivo conseguido, tal y como aseguraró el portavoz de los residentes, Marcos Cicero Teruel. «Legalmente, no podrán desarrollar la actividad aquí y presentaremos las alegaciones necesarias con el apoyo del Consistorio», declaró el ribadedense, especialista en planificación territorial y gestión ambiental.

Bordás también quiso hacer hincapié en que los creadores del proyecto «no pueden eludir la jurisdicción vigente». Será la Comisión de Urbanismo y Organización del Territorio del Principado de Asturias (CUOTA) quien tome la decisión final sobre la licencia de obra y de actividad, pero el regidor ribadedense se mostró convencido de que «no se la concederán porque va contra la legalidad». Sin embargo, también recalcó que «se llevarán a cabo los recursos necesarios» en caso de que CUOTA les dé el beneplácito.

Los propietarios de la nave de El Peral ya trataron de solventar las diferencias con los vecinos de la localidad el pasado lunes, cuando aseguraron que «no se busca desarrollar una actividad de tratamiento de residuos, sino que las instalaciones solamente servirían para almacenarlos». También señalaron que «se había generado demasiado revuelo por el desconocimiento del proyecto» y defendieron que «se trata de una actividad segura y legal».

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