Las bruxas vuelven a Barro

La bruxa principal, a su llegada al prau de la fiesta en Barro.
La bruxa principal, a su llegada al prau de la fiesta en Barro. / JUAN LLACA

Las hechiceras dieron con su conjuro inicio a las fiestas de San Roquín en esta localidad llanisca

T. BASTERRA LLANES.

Llegaron de forma fugaz. En tropel. Repartiendo escobazos a diestro y siniestro y espetando maldiciones a los que tenían más cerca. La de la quema de bruxas en Barro es una tradición que se remontan en el tiempo en esta localidad llanisca y que sus vecinos mantienen muy viva. Esto la hace ser una de las celebraciones festivas más llamativa de cuantas tienen lugar en el Oriente asturiano.

Una treintena de bruxas cubiertas con túnicas y con el rostro oculto con máscaras irrumpieron anoche en el práu de la fiesta asustando a los cientos de asistentes que no querían perderse detalle. Tras unos minutos las hechiceras representadas en su mayoría por jóvenes del pueblo, aunque también había alguna mujer formaron un gran círculo en dentro del que la nigromante principal recitó un conjuro para proceder instantes después a la quema de un muñeco que simboliza la bruxa mayor, para después volver a dispersarse entre la multitud de curiosos a los que golpearon con sus escobas.

La noche en Barro prosiguió con una animada verbena a la que hoy tomará el relevo el día grande de esta festividad de San Roquín con procesión y misa, a partir de las 12 horas, y romería y verbena por la noche. El sábado 26 las fiesta regresará a este pueblo llanisco con la celebración de una espicha y bailes regionales.

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