Cine de animación ‘made in’ Cabrales

Doce niños cabraliegos elaboran cuatro cortos utilizando la técnica de ‘stop motion’

LUCÍA RAMOSCarreña

Magia». Así definía la pequeña Marta Torrejón, de nueve años, lo que ella y otros once niños hicieron en el taller cinematográfico del Puertas Film Fest que tuvo lugar ayer y anteayer en el Ateneo Cabraliego, en Arenas de Cabrales. Durante siete horas repartidas en dos mañanas, los chavales aprendieron a elaborar sus propios cortos de animación utilizando la técnica del ‘stop motion’, además de descubrir cómo funciona la fotografía analógica mediante un divertido experimento.

«Lo hicieron todo ellos. Desde buscar la idea sobre la que querían que versara su corto hasta darle forma al guión, elegir y elaborar los personajes y los escenarios, además de, claro está, hacer las fotografías que luego montaron para generar la sensación de movimiento», explicaron las jóvenes expertas en audiovisuales Elvira Ongil e Inés Espinosa. Ambas forman parte del colectivo Contrapicado Films, que desde el año pasado colabora con la organización del festival para llevar a cabo este tipo de talleres cinematográficos destinados a niños.

«Lo que hicimos fue colocar a los personajes de una forma y hacer una foto, luego los movíamos un poco y hacíamos otra y, así, un montón de veces. Después, al juntarlas todas, ¡parecía que estaban caminando!», explicaba, emocionada, Anais Martín, de ocho años, quien ya estuvo en el taller celebrado en 2016 junto a su hermana Clea y pretende seguir repitiendo «todos los veranos que lo hagan».

La historia que ellas contaron, relató Clea, tiene a tres niñas pelirrojas como protagonistas. «Es el cumpleaños de una de ellas y sus padres deciden regalarle un gato», indicó, y reconoció que hasta ahora nunca fue consciente de «lo difícil que es hacer una película de animación. Nosotras necesitamos diez fotos para tres segundos y unas cien para cada corto, así que para ‘Buscando a Dory’ tuvieron que estar varios años», explicó.

Belén Abad, de nueve años, se decantó por una bonita historia en la que un hombre que trasladaba varios animales al zoo era coronado rey por ellos después de que les salvase la vida tras caer al mar. «Me encantó la experiencia, aprendimos mucho y, sin duda, repetiré si puedo», aseveró la pequeña.

Los niños, que ayer al mediodía estrenaron sus obras ante sus maravillados progenitores, también descubrieron cómo funciona una cámara de fotos analógica a través de un experimento en el que emplearon la antigua técnica de la cianotipia para revelar, mediante la luz del sol, sus propias imágenes.

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