Cangas pide «coordinación con la DGT» para gestionar las barreras de los Lagos

Rotonda de acceso a la carretera de los Lagos donde se instalarán las barreras de control. / NEL ACEBAL
Rotonda de acceso a la carretera de los Lagos donde se instalarán las barreras de control. / NEL ACEBAL

El Ayuntamiento recuerda que en él recae emitir los permisos a los vehículos, por lo que «preocupa» la entrada en funcionamiento

GLORIA POMARADA CANGAS DE ONÍS.

La instalación de barreras en el acceso a los Lagos de Covadonga y de cámaras y paneles informativos a lo largo de la carretera, que la DGT acaba de sacar a licitación, genera dudas en tres de las partes afectadas por el proyecto. Tanto el Ayuntamiento de Cangas de Onís como las empresas de Picos y los ganaderos cangueses se muestran «a la expectativa» de la implantación de la medida. «Es un método de acceso al Parque Nacional puntero y vanguardista», valora el alcalde José Manuel González Castro, cuya «preocupación» reside en la gestión de los pases. Y es que del Consistorio depende la emisión de los permisos a vehículos autorizados, «por eso preocupa la puesta en marcha» e insta a la necesidad de «coordinación con la DGT».

En este sentido, recuerda que hasta la fecha «hay muchos ganaderos con acceso libre». Los profesionales cangueses del sector mantuvieron ayer una reunión en la que abordaron la nueva medida. El desarrollo de su actividad implica la utilización de distintos vehículos, desde camiones a todoterrenos 'pick-up', por lo que temen las posibles restricciones de acceso a un determinado número de vehículos. «No lo vemos bien, es mejor como lo estaban haciendo hasta ahora, con gente controlando», expone el regidor de la Junta de Pastos de Cangas, José Antonio García. Apunta, además, a que los ganaderos hacen «negocios» en el puerto mediante la venta de reses que el comprador debe ojear y, para ello, acceder a la CO-4. «Es mucha burocracia, los reguladores lo estaban haciendo bien. Cuando hay una cosa que funciona, ¿para qué liarlo más?», se pregunta García.

Otro de los sectores que mira con recelo a la reordenación de accesos, licitada en 481.785,98 euros, es el de los empresarios de los Picos de Europa. «No sabemos si eso va a ser la panacea, estamos a la expectativa porque no las tenemos todas con nosotros», apuntan desde la asociación de Empresarios de los Picos de Europa (Incatur). Su presidente, José Antonio Sánchez, desconfía del éxito inicial del sistema de control, pues «la gente igual no se fija en los paneles, los visitantes pueden pasar de largo sin mirar lo que ponen». Es por ello que propone involucrar a las empresas del sector turístico para proporcionar información a sus clientes.

Los empresarios creen que la medida es «un parche» y desconfían de su éxitoLos ganaderos quieren mantener el sistema «como hasta ahora, con gente controlando»

Para Incatur la medida por sí misma no soluciona los problemas de aglomeración de vehículos en la carretera a los Lagos, pues no garantiza que el estacionamiento se limite al parking de Buferrera y no a los arcenes y entorno del lago Ercina, como viene ocurriendo hasta la fecha. La reclamación del sector empresarial pasa por extender el servicio de personal de control más allá de la temporada alta. «No puede ser que no haya informadores cuando vemos que todos los fines de semana los Lagos se llenan», defiende Sánchez. También el director del Parque Nacional, Rodrigo Suárez Robledano, apostó por reforzar la presencia de controladores en un informe elaborado el pasado octubre. Con el sistema mecanizado, recoge el documento, el personal liberado del control de tráfico podría derivarse a las inmediaciones del lago Enol durante el conjunto del año.

Los empresarios de Picos tampoco descartan que se genere un nuevo punto negro de atascos en la propia rotonda donde está previsto instalar las barreras. «No confiamos en que sea la solución definitiva, va a ser gastar dinero una vez más», lamenta Sánchez, que tacha de «parche» el sistema propuesto por la DGT. En la categoría de «parche» engloban también las reparaciones de la carretera CO-4, la última de ellas iniciada hace dos semanas tras un hundimiento registrado tres meses después de una intervención valorada en cerca de un millón de euros. «Es una carretera de alta montaña y no está para soportar ese tráfico, la mejor solución es el tren cremallera», insiste el colectivo empresarial de Cangas de Onís.

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