Cangas propone retomar el proyecto de Les Llanes para los centenarios

Sala donde aún cuelgan los ganchos de la matanza del gocho,con restos de desechos y botellas./
Sala donde aún cuelgan los ganchos de la matanza del gocho,con restos de desechos y botellas.

La finca adquirida por el Principado por 3 millones para habilitar un funicular y un aparcamiento se encuentra, once años después, en ruinas

GLORIA POMARADA COVADONGA.

Con un terreno convertido en barrizal por la presencia de jabalíes y ganado y la casona sumida en un estado de abandono, la finca de Les Llanes es, once años después de su adquisición, una sombra de aquel proyecto que contemplaba la construcción de un remonte mecánico hacia el Santuario de Covadonga. A las puertas de un año en el que el Real Sitio vivirá tres efemérides de primer orden, como son los centenarios de la Coronación Canónica de la Santina, la creación del Parque Nacional de los Picos de Europa y los 1.300 años de los orígenes del Reino de Asturias, cangueses y visitantes miran de reojo a la finca imaginando lo que pudo haber sido.

El Ayuntamiento de Cangas, a través de su alcalde José Manuel González, urge al Principado a aportar una solución para este espacio con motivo de los centenarios. «Lo compraron por tres millones de euros y está cayéndose», lamenta el regidor popular, quien demanda también mejoras en la accesibilidad, la explanada y los aparcamientos del Real Sitio de cara a la llegada de los 1,2 millones de visitantes previstos por el propio Gobierno autonómico. Una de las opciones barajadas inicialmente para Les Llanes era la de habilitar plazas para vehículos en la finca, desde la cual se accedería a las inmediaciones de la Basílica mediante un sistema de tracción por cable, similar al del funicular de Bulnes.

El conjunto, integrado por la casona, la panera y una cuadra, presenta hoy un estado de abandono. Partes del tejado derruidas, por donde se cuela el agua, y suelos cedidos por la acción de las humedades integran el paisaje interior de una casa con una decena de estancias, repartidas en tres pisos. Vecinos de la zona señalan que fueron ellos mismos quienes cerraron la llave de la toma de agua para evitar daños mayores.

Robo de equipamientos

El deterioro propio de la falta de mantenimiento no es el único factor que, dicen, ha sumido a la casona en su actual estado. Hosteleros de las inmediaciones relatan como el inmueble ha sido objeto de robos de equipamiento, especialmente en la cocina. Un vacío ocupa el hueco donde antaño estuvo colocado el horno de leña y los pocos enseres que perviven, como una nevera, acumulan polvo y elementos curiosos, como cajas de medicamentos. La intrusión de personas ajenas a la casa se hace palpable en la multitud de botellas de bebidas alcohólicas esparcidas por el suelo.

Uno de los pocos elementos que mantiene su lustre original es la placa colocada en la entrada, en la que se recuerda que de la casona partió hacia Roma el papa Juan Pablo II, tras su visita en 1989. «Covadonga es un lugar de piedra y cielo», reza la cita del pontífice. La piedra de la casona, mientras tanto, sucumbe al olvido de los faraónicos proyectos del pasado.

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