Del Cantábrico al vertedero de Serín

La pala sube la cabeza por el acceso al Arenal de Morís. / JUAN LLACA
La pala sube la cabeza por el acceso al Arenal de Morís. / JUAN LLACA

La 'operación ballena' fue «aparatosa», reconocen los propios técnicos implicados, pero «resultó bastante bien»

G. POMARADA PRADO.

Tres días después de que apareciese varado en el Arenal de Morís, el cadáver de del rorcual común de 18 metros fue ayer retirado de la playa caraviense. La 'operación ballena' fue «aparatosa», reconocen los propios técnicos implicados, pero «resultó bastante bien». Después de que el viernes personal de la guardería, Cogersa y el Ayuntamiento de Caravia trabajasen durante ocho horas para determinar el mecanismo de extracción del ejemplar de la playa y consiguiesen despiezar y retirar la cola, ayer las labores tomaron un ritmo acelerado. En faena desde las ocho y media de la mañana, conseguían pasado el mediodía trocear la cabeza del cetáceo y depositarla en uno de los contenedores que Cogersa trasladó hasta el Arenal de Morís. Así, a las 14.15 horas concluían las tareas con el resto de trozos del ejemplar. «Lo más complicado ha sido cortar al animal porque es muy duro por la grasa, los tendones y los músculos», señaló Abel Iglesias, responsable de recogidas de Cogersa.

La labor se vio además dificultada por las infraestructuras de la propia playa. «Los accesos son reducidos, solo quedó trocear al animal», explicó la alcaldesa, Salomé Samartino. Para que la pala pudiese bajar al arenal, señaló, fue incluso necesario cortar un trozo de valla. También se tuvo que impedir el acceso a la zona desde el aparcamiento con el fin de facilitar las tareas de la media docena de operarios.

Ayer, dos patrullas de la Guardia Civil se encargaron de vigilar el operativo, que contó con una menor expectación de público que en jornadas anteriores, apenas una veintena frente al medio centenar del viernes. La retirada del cadáver era urgente precisamente por los riesgos de salud para la población, recuerdan desde Cogersa. «Puede tener cualquier enfermedad, porque no sabemos de qué murió», indicó Iglesias.

Del consorcio de residuos depende ahora la eliminación de los restos, a excepción de una aleta y las barbas del cetáceo, que serán analizados. Las opciones, explican, pasan por incinerar o enterrar al ejemplar en el vertedero de Serín, en Gijón «Allí se tratará y se valorará qué hacer con él», señaló el responsable de recogidas. Por su parte, el Ayuntamiento procedió a baldear la zona del varamiento y mantendrá el acceso a la playa cerrado hasta mañana, debido a la insalubridad provocada por los fuertes olores.

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