Caravia, Ribadesella y los pescadores, «vigilantes» al estudio de la mejillonera

Vista desde Lastres de la ubicación elegida para la mejillonera, entre la punta Atalayas y Escalar, al fondo . /  NEL ACEBAL
Vista desde Lastres de la ubicación elegida para la mejillonera, entre la punta Atalayas y Escalar, al fondo . / NEL ACEBAL

Ayuntamientos y Cofradías aplauden la decisión del Principado de solicitar el informe ambiental y exigen que incluya «todos los riesgos»

G. POMARADA COLUNGA.

«Se empiezan a hacer las cosas bien». Esa era la percepción expresada ayer por la Federación de Cofradías de Pescadores de Asturias y los ayuntamientos de Caravia y Ribadesella después de que el Principado resolviera exigir el estudio de impacto ambiental a la empresa promotora del proyecto de una mejillonera frente a la costa de Caravia, tal y como adelantó EL COMERCIO. La instalación de la planta de cultivo de moluscos bivalvos propuesta por tres empresas y la cofradía de pescadores de Lastres había suscitado la oposición del ente que agrupa a los marinos de la región -a excepción de los llastrinos, no representados en la Federación- y de los concejos riosellano y caraviense, que exigían desde finales de 2016 un estudio detallado de las posibles repercusiones en la pesca y el turismo de la zona. Con la orden de presentar ese informe ya cursada, los tres coinciden en señalar que «estarán vigilantes» a sus resultados.

«No vamos a ahorrar en recursos», sostiene la alcaldesa de Caravia, Salomé Samartino, que señala que están dispuestos a recurrir a «una empresa que certifique que los informes son correctos». En la misma línea apunta su homóloga en Ribadesella, Charo Fernández: «primero vamos a ver ese estudio, a partir de ahí veremos». La regidora riosellana indica, además, que la opción implantada en País Vasco en proyectos de cultivo de moluscos bivalvos hubiera sido la más adecuada. «Allí empezaron con una cuerda de mejillones para hacer pruebas, no es partir como aquí de una mejillonera como 36 campos de fútbol», sostiene. Para Samartino, la primera opción debiera haber sido también «apostar por algo experimental, no una instalación tan grande».

La sociedad Mar Abierto S.L. indicaba a este periódico la dificultad de prever ciertos aspectos requeridos en el estudio de impacto ambiental «antes de tener hecha la instalación»; argumento que Ribadesella, Caravia y la Federación rechazan. «El estudio hay que hacerlo previamente», expresa Samartino. «Viene una marejada o una ciclogénesis como la de hace dos años y ¿dónde aparece la instalación?», abunda.

La cofradía de pescadores de Lastres, una de las cuatro integrantes del proyecto junto a dos empresas gallegas y otra asturiana, señalaba después de conocer la petición del Principado sus dudas acerca de la continuidad del proyecto de la mejillonera. De hecho, indicó el secretario de la cofradía, Pedro Santos, barajan nuevas ubicaciones fuera de Asturias, como Cantabria.

«Si tienen tanto empeño no entiendo por qué les cuesta tanto hacer el estudio», apunta el presidente de la Federación de Pescadores, Dimas García. «Con el informe se da confianza a la gente, a los pescadores les preocupa el desove del mejillón. Después ya veríamos si nos convence y cómo nos afecta. Queremos que nos den unas garantías», zanja García.

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