Castañas y baile para honrar a Santa Eulalia en Quintana

Un momento del festival folclórico celebrado en Quintana. /  G. F. B.
Un momento del festival folclórico celebrado en Quintana. / G. F. B.

La plantación de la hoguera, prevista para el viernes, se pospuso al próximo 23 de diciembre debido a la lluvia Prácticamente todos los vecinos participaron en el festival folclórico celebrado tras el oficio religioso

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

En un fin de semana poco propicio para los actos festivos al aire libre, los vecinos de la localidad llanisca de Quintana festejaron a Santa Eulalia de Mérida. A consecuencia de la lluvia, el viernes no se podía plantar la hoguera y se aplazaba hasta sábado 23 de diciembre, pero los lugareños participaron por la noche en un multitudinario amagüestu de 200 kilos de castañas, para rematar con un espectáculo pirotécnico seguido por una concurrida verbena, bajo una carpa protectora.

Ayer continuaba jarreando agua desde el cielo y la mañana se iniciaba con un concierto de asturianía ofrecido por la banda de gaitas L'Alloru, formada por diez músicos bajo la batuta de Julián Herrero y con Cristian Vega como abanderado. A la carpa llegaban tres ramos repletos de rosquillas y pan artesanal y medio centenar de mozas, ataviadas de llanisca y acompañadas por sus panderetas, entonaban las coplas del ofrecimiento de los panes al contrapunto de un tambor en manos de María Gutiérrez. La misa de campaña, con la presencia de un elevado número de devotos, fue oficiada por Aurelio Burgos, párroco de Posada.

Al término de la función religiosa se celebró un selecto festival folclórico con participación de casi todos los vecinos. Acompañados a la gaita y el tambor por los hermanos Julián y Conchita Herrero, los más pequeños interpretaron el Trepeletré, la jota de Leitariegos y el Xiringüelín, mientras que los jóvenes bailaban el Quirosanu y la jota de Cadavedo, para concluir los veteranos con la escenificación de la jota del Cuera, el Xiringüelu de Naves y el Pericote. Se daba carpetazo a la sesión matinal con la subasta de los panes del ramo y una sesión vermú.

Por la tarde se celebró una espicha comunitaria seguida de verbena y estaba previsto rematar los actos festivos con una chocolatada. Y que nadie olvide que «la plantación de la hoguera se traslada al 23 de diciembre», recordaban desde la comisión organizadora.

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