Celorio planta una hoguera de 35 metros y 3.100 kilos

Los hombros y los brazos de más de cien plantadores fueron necesarios para levantar la hoguera. / J. LL.
Los hombros y los brazos de más de cien plantadores fueron necesarios para levantar la hoguera. / J. LL.

Más de mil personas contemplaron el izado del árbol, un tradicional rito que abre los festejos del Carmen | Cuando la cima del eucalipto miraba al cielo, los socios de la fiesta participaron en una parrillada de 150 kilos de costillas y 600 criollos

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

Los vecinos de Celorio comenzaban ayer sus festejos en honor a la Virgen del Carmen con la plantación de la hoguera, un descomunal eucalipto de 35 metros de largo y 3.100 kilos de peso. Y lo hicieron con la ayuda de más de un centenar de brazos, cuatro cuerdas y tres 'percontios'. La plantación tuvo lugar en la plaza de la Iglesia y fueron testigos de la misma más de mil personas que jaleaban con aplausos y grandes ovaciones cada uno de los pequeños impulsos.

A las diez de la mañana, 200 celorianos y veraneantes se reunían en La Bolerona y emprendían camino hacia el bosque de El Toral, en la mañanga de Celorio. Allí, con la ayuda de un hacha, talaron y descañaron el eucalipto para participar después en una espicha comunitaria con la degustación de tortillas, empanadas y boronas preñadas, todo ello bien regado con sidra, vino, cerveza y agua. Superadas las tres de la tarde, estaban de vuelta en el pueblo con el árbol ya pelado. Habían salido acompañados por los hermanos José y Ángel Rey, gaitero y tamboritero, llegados desde Vibaño.

La plantación comenzaba a las 19 horas y en puestos cabeceros del colosal madero se situaban dos veteranos: Carlos Delgado 'Cao' y Jesús Pesquera. Cao, que lleva más de 50 años arrimando el hombro, comentó que «la hoguera es la fiesta más entrañable de Celorio, la fiesta de los mozos, la más íntima».

De colocar estratégicamente las cuerdas se encargaron tres expertos: José Carlos Lledías, Luis Cue y Fernando Llaca, mientras que Miguel Carriles y Roberto Vela remataban la cima del árbol con flores y las banderas de España y Asturias.

El rito de la plantación se extendió a lo largo de noventa minutos porque para recibir adecuadamente el eucalipto en el agujero había que ir retacando con seis metros cúbicos de piedras y tierra. Labor de la que, con palas y azadas, se encargaron los jóvenes Rodrigo Robledo, Raúl Mallada, José Ramón Fonticiella y Lucas García. A la puerta de la iglesia parroquial de San Salvador, dos decenas de mozas jaleaban con sus coplas a los plantadores para que no decayera su energía.

Una vez que la cima del eucalipto miraba al cielo, los más de 500 socios de la fiesta se reunían en una nueva espicha de la que formaban parte 150 kilos de costillas y 600 chorizos criollos, que a lo largo de la tarde habían ido preparando sobre una enorme parrilla Luis Obeso 'El Páxaru', su hijo, Andrés Obeso, y Manuel Mier.

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