Concurrida feria de quesos y artesanía de los Picos

La mitad de los 45 expositores que ayer acudieron a Panes ofertaban quesos muy variados. / JUAN LLACA

A la villa de Panes acudieron 45 puestos que vendían productos de Asturias, Cantabria y Castilla y LeónEl alemán Rudolf Schmid, residente en el pueblo de Abándames desde hace dos décadas, presentó espectaculares joyas en vidrio laminado

GUILLERMO FERNÁNDEZ PANES.

En una jornada calurosa y con poca brisa, propicia para acudir a la playa, el XXIX Certamen del Queso y la Artesanía de los Picos de Europa recibía ayer en Panes a cientos de visitantes. En la grandiosa finca de San Román, bajo una carpa de mil metros cuadrados, encontraban cobijo 45 expositores asturianos, cántabros y castellano leoneses. Más de la mitad llegaban con quesos y el resto de los puestos ofertaban miel, joyería, artesanía en madera, frutas, mermeladas, embutidos, orujo, galletas, anchoas, pan y bollería. En el exterior se ubicaba una parrilla en la que los peñamelleranos Alfonso Cuétara y Luz García despacharon 150 costillares y 400 criollos.

En la exposición estaban representados los tres grandes quesos asturianos: Cabrales, Gamonéu y Beyos. Los cántabros llegaron con el Picón Bejes-Tresviso y los quesucos de Liébana, de la empresa Peña Sagra. De León, concretamente de la localidad de Robles de Valdecueva, acudió la quesería Facendera con dos joyas gastronómicas: Queso de cabra con castaña confitada y el Picón de cabra. El Cabrales se vendía a 20 euros el kilo; entre 20 y 23 cotizaba el Gamonéu del Valle, y el Beyos se ofertaba en una horquilla que iba de 12 a 15, en atención a que fuera de vaca, oveja o cabra.

Las posibilidades de adquirir quesos asturianos eran amplísimas. Allí estaba el maestro quesero Juanjo Monje, con el exquisito Picón Monje, y el llanisco Armando Inés con el Tres leches de Pría. La Cooperativa de Alles llegó con el Cueva de Llonín y no faltó La Chivita, de Buelles.

Llamaba la atención la oferta del matrimonio formado por Rudolf Schmid y Soledad Martínez, residentes en Abándames desde hace dos décadas. Soledad vendía galletas caseras rellenas de frutas del bosque y Rudolf exponía espectacular joyería en vidrio laminado.

Desde la localidad lebaniega de Frama, José María y Nuria acudieron con una amplísima oferta de orujos: blanco, de hierbas, con miel y de café, así como crema de orujo y café. De tierras cacereñas de Jaraíz de la Vera, David Muñoz, de la empresa La Ristra, sorprendía a la concurrencia con pimentón y fragantes ramas de la primera cosecha de azafrán, a nueve euros el gramo. Había miel de Sotres y de Bores. Y arándanos cultivados por Jesús Atienza. Pepe Díaz y Tatús defendían el pabellón local de Cáritas con una importante oferta gastronómica.

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