«Van a conseguir echar a la gente de la playa», critican los usuarios de Toranda

Los usuarios del parking se ven obligados a cargar con sus bultos durante un kilómetro. / N. ACEBAL
Los usuarios del parking se ven obligados a cargar con sus bultos durante un kilómetro. / N. ACEBAL

Quejas en la localidad llanisca de Niembro por el cierre del habitual aparcamiento y la apertura de uno alternativo, a un kilómetro del arenal

Lucía Ramos
LUCÍA RAMOS

Enfados, resignación y algún que otro momento de tensión. Es lo que se vivía ayer en Niembro y la causa estaba en el cierre del habitual aparcamiento, situado a escasos cincuenta metros del arenal de Toranda, y su sustitución por uno alternativo a la salida del pueblo, con un kilómetro de trayecto hasta la playa. Si la decisión de la CUOTA de no conceder la oportuna licencia al tradicional estacionamiento, así como la reordenación del tráfico efectuada por el Consistorio, ya generaron una auténtica oleada de críticas hace tres semanas entre los residentes en la localidad llanisca, ayer eran los visitantes quienes criticaban los cambios.

«Me parece absurdo que hayan cerrado el otro parking, pero sobre todo un fastidio para quienes, como por ejemplo mi hermano, tienen casa aquí y adoran ir a Toranda, pero no pueden caminar demasiado por problemas de salud», manifestaba la ovetense María José Simarro. En la misma línea se expresaban las amigas Rebeca del Río, Susana Galleguillo y Eva Caballero, de León y Valladolid, quienes acuden desde hace años a Niembro y no entendían el por qué del ‘no’ de la CUOTA. «No es cuestión de meter el coche en la playa, pero el anterior aparcamiento no estropeaba el entorno ni molestaba, ahora muchos optarán por aparcar por el pueblo, obstaculizando salidas y calles e incordiando a los vecinos», apuntaba Del Río, mientras sus acompañantes manifestaban que «es una pena lo que han hecho, pues Toranda es una playa espectacular y ahora muchos dejarán de venir».

Efectivamente, fue lo que sucedió con el llanisco Javier Bulnes, quien tras «más de 35 años viniendo a esta playa», ayer optó por cambiar de destino tras comprobar que no podía acceder al arenal «ni siquiera para descargar a mi bebé de dos meses. Van a conseguir echar a la gente de Toranda», criticó. Quienes sí se aventuraron a cubrir el trayecto de un kilómetro que separa el nuevo aparcamiento del arenal fueron la bilbaína Patricia Muñoa y su hijo de cinco años. «No me importa caminar, pero al niño es cierto que se le hace muy largo, e imagino que suceda lo mismo a otras familias con menores», manifestó.

Así, una tras otra, se sucedieron las críticas de quienes acudían a pasar un día de playa a Niembro y se encontraban con una estampa muy diferente a la que habían imaginado, algo que desde la Junta Vecinal luchan por cambiar, mediante el recurso presentado contra la decisión de la CUOTA.

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