Los consistorios de Onís y Cangas de Onís se unen a la Cofradía del Gamonéu

Al evento acudieron cofradías gastronómicas procedentes de diversos puntos de Asturias, España, Francia y Portugal. / FOTOS: NEL ACEBAL

La agrupación también nombró Cofrades de Mérito a los veteranos elaboradores Francisco Rojo 'Kiko', Palmira Valle y José Ramón Concha

LUCÍA RAMOS CANGAS DE ONÍS.

«El Gamonéu es arte, es cultura y es asturianía». Con estas contundentes palabras recibía ayer Justo García Castrillón el nombramiento del restaurante Yumay, que regenta en Avilés, como Cofrade de Honor de la Cofradía de Amigos del Queso Gamonéu. Unas palabras que de inmediato hicieron suyas tanto el resto de homenajeados como los propios componentes de la agrupación gastronómica y las decenas de asistentes al acto, que tuvo lugar en la carpa instalada en la plaza Camila Beceña de Cangas de Onís. Y es que el de ayer fue un día muy especial para los amantes de este manjar que nace en el corazón de los Picos de Europa. Como cada dos años, la cofradía celebró su capítulo, en el que además de nombrar a sus Cofrades de Honor y Mérito, recibió a cuatro nuevos miembros entre quienes se encontraban dos sumamente especiales: los ayuntamientos de Onís y Cangas de Onís.

Fue el regidor cangués, el popular José Manuel González Castro, quien se encargó de tomar la palabra en nombre de ambos consistorios. Así, recalcó cómo uno de los «productos estrella» de la región «merece toda la promoción y divulgación posible, algo en lo que trabajan todo el año tanto desde la Cofradía de Amigos del Gamonéu como desde el Consejo Regulador y las propias administraciones». No quiso olvidarse de «quienes son los verdaderos valedores de nuestro Parque Nacional de los Picos de Europa: los ganaderos y pastores. Debemos apoyarles en sus reivindicaciones y conseguir que desde Oviedo escuchen a la gente del mundo rural». González Castro también se refirió a la necesidad de «lograr un relevo generacional» para garantizar la continuidad en la elaboración de este queso.

Una necesidad que los nuevos Cofrades de Mérito de la agrupación conocen bien, pues ellos dedicaron toda una vida al pastoreo y la elaboración de Gamonéu en los Picos y conocen de sobra las dificultades a que se enfrentan quienes deciden hoy día seguir su mismo camino. Así, el oniense Francisco Rojo Asprón (Bobia de Abajo, 1933), 'Kiko el del Cabraliegu', aprovechó la situación para hacer hincapié en cómo «los lobos están perjudicando enormemente a todos los pastores y ganaderos, desde Galicia a Cantabria». Kiko «comenzó a andar detrás de las cabras y ovejas de la mano de su madre tan pronto como pudo. De echo, a veces ella tenía que interrumpir el pastoreo para darle el pecho», explicó el secretario de la cofradía, Favila Quintana, quien recordó cómo el homenajeado «ganó el primer premio del certamen de Onís en 1985».

Junto a Kiko fueron agasajados Palmira Valle Blanco (Intriago, 1957) y José Ramón Concha Blanco (Cebia, 1952), 'Pepe el de Cebia', cuyo longevo matrimonio se fraguó en los puertos de Picos, donde ambos pastorearon y elaboraron queso para autoconsumo para más adelante, en 2001, abrir una de las primeras queserías de la zona orientada a la producción moderna de Gamonéu del Valle. También participaron activamente en la creación de la Denominación de Origen Protegida y Pepe fue uno de los fundadores de la Cofradía del Gamonéu.

Finalmente, les tocó el turno a los Cofrades de Honor, que en esta ocasión fueron los restaurantes Yumay, de Avilés, y El Ñeru, de Madrid. El primero fue fundado hace 42 años por Manuel y Esther, progenitores de su actual gerente, y «es sobradamente conocido por su continua programación de jornadas gastronómicas de calidad, entre las que destacan las dedicadas al Gamonéu», señaló el secretario de la cofradía. Justo García se mostró encantado con el nombramiento y prometió «seguir trabajando para hacer de la gastronomía un arte y, por tanto, una forma de cultura». El hostelero tuvo también palabras de cariño y admiración para «los pastores y ganaderos, quienes con su mimo y cuidado hacen posible que disfrutemos del mejor queso del mundo».

El último homenaje fue para El Ñeru, «un puente cultural y una auténtica embajada de nuestra tierra en la capital», señaló Quintana. Se refirió también a Vicente Caso Coviella, fundador del restaurante. «Un cangués de Intriago, nacido y criado en la cultura tradicional y que conoció en primera persona la vida de pastor en los Lagos de Covadonga», antes de viajar a Madrid. Fue Vanesa, hija de Vicente Caso, ya fallecido, quien visiblemente emocionada se dirigió al público para aseverar que su padre «estaría muy orgulloso de recibir semejante honor». La joven recordó cómo su padre «dio el salto para vender su tierra en Madrid» y cómo él y su madre, «juntos, crearon un sueño, El Ñeru, donde el Gamonéu hoy sigue teniendo un lugar especial».

Para completar la jornada, los miembros de las 29 cofradías gastronómicas llegadas desde diversos puntos de Asturias, pero también de España, Francia y Portugal, disfrutaron de un paseo por la capital canguesa y una comida de hermandad a la que siguió un animado baile acompañado de música DJ.

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