Construir el tren cremallera a los Lagos tendría un coste de 80 millones de euros

El tren cremallera del Vall de Núria fue inaugurado en 1931 y sigue activo en la actualidad tras diferentes reformas. / FGC
El tren cremallera del Vall de Núria fue inaugurado en 1931 y sigue activo en la actualidad tras diferentes reformas. / FGC

Dos importantes empresas multinacionales han mostrado su interés en poder optar a esta obra si la Administración decide realizarla

TERRY BASTERRA COVADONGA.

La construcción del tren cremallera a los Lagos de Covadonga se valoró en su día en más de 2.300 millones de pesetas. La cifra se facilitó a finales de la década de los 90, cuando el Gobierno del Principado, entonces encabezado por el popular Sergio Marqués, elaboró dos estudios de viabilidad acerca de esta propuesta.

La Junta General del Principado ha aprobado retomar el análisis de esta iniciativa, tras secundar una propuesta no de ley presentada por el PP. Fuentes acreditadas aseguran que dos importantes multinacionales del país han mostrado ya su interés por construir esta infraestructura, si realmente la Administración se decide a apostar por ella. Estas dos compañías se presentarían al proceso de licitación de las obras. Los trabajos tendrían un coste estimado de 80 millones de euros, indican estas mismas fuentes. La cifra es notablemente más alta que se facilitó hace dos décadas. En este incremento se incluye la actualización de los valores y también que los trenes cremallera de hoy en día implican tecnologías mucho más modernas que los que se construyeron hace 20 años. En total serían 60 millones de la obra civil en sí, más otros 20 que corresponderían al material rodante; esto es el propio tren.

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En la actualidad los remontes más modernos ya no precisan de postes de los que obtengan la energía eléctrica para impulsarse. La toman de la propia catenaria. Esto hace que tengan un menor impacto visual sobre el entorno. Tampoco tienen locomotora como tal, sino que se trata de vagones automotores. Uno de los trenes cremallera similar al que podría construir en los Lagos es el existente en el Vall de Núria, en los Pirineos catalanes. Tiene un recorrido de casi 12,5 kilómetros y un desnivel que supera los mil metros. Fue inaugurada en 1931 y reformada desde entonces en varias ocasiones.

En el Vall de Núria existe un tren de similares características al que se estudiará para los Lagos

9,6 kilómetros

El trazado ideado por el Principado en la segunda mitad de la década de los 90 para el tren cremallera a los Lagos constaba de 9,6 kilómetros, de los que 3,4 discurrirían bajo tierra. Se apostaba por un recorrido que salía de Llerices y, tras superar una zona de «fuerte pendiente», llegaba al entorno de la majada de Les Juentines. De ahí bordeaba la ladera norte de la Cruz de Priena, al final de la cual se proponía el primero de los cinco túneles para salvar un espolón de piedra y evitar también que el tren atravesase la majada de Uporquera.

El recorrido seguiría por las cuestas de Cavia y Carcoba, discurriendo «de forma muy similar al actual trazado del Camín del Rey». Una vez en las inmediaciones del pico Cabeza Severa se proponía el segundo de los túneles, para evitar precisamente este pico y el Collado de Tarañodios.

El tren emergería de nuevo a la superficie en la zona de La Frecha, donde se planteaba habilitar un viaducto para salvar la vaguada existente en la zona y construir un tercer paso subterráneo para cruzar «el collado que separa la Cuesta de los Acebos de la Sierra de La Caña».

Ya a 6.000 metros de altura se alcanza la Campera del Canalón, para después discurrir de forma próxima a la pista que da acceso a la Vega de Comeya desde La Huesera. Este es uno de los puntos donde, según el proyecto original, al que ha tenido acceso este diario, el trazado ya entraría dentro del límite del Parque Nacional y que podrían ser susceptibles de redefinir de nuevo si finalmente el Principado retoma esta iniciativa, con el fin de prevenir cualquier posible afección al espacio protegido.

Otro túnel, según figura en los estudios elaborados en los 90, se plantea bajo el Collado de Uberdón. A partir de ahí el tren volvería a emerger bordeando por el flanco noroeste la Vega de Comeya, un espacio de gran valor medioambiental y en el que ya hace 20 años los redactores de aquellos estudios incidían en la necesidad de su preservación. Por ello insistían en evitarlo a toda costa si se quería poder desarrollar el proyecto del tren cremallera.

Efectos sobre el medio

Una vez salvada la Vega de Comeya, el trazado se volvería a discurrir bajo tierra para salvar la zona escarpada que desciende desde el Canto del Home para volver a salir a la superficie en el entorno de Buferrera, donde se planteó en estos estudios ubicar la llegada del tren cremallera. En total 9,6 kilómetros con 5 túneles y 4 viaductos, una actuación que, a día de hoy, tendría un coste estimado de 80 millones de euros.

El Ayuntamiento de Cangas de Onís tiene encargado un estudio para analizar «metro a metro» los posibles impactos críticos al medio ambiente que pueda tener este trazado ideado en los 90. De detectarse alguno la propuesta quedaría invalidada.

De salir adelante la iniciativa permitiría reducir los índices de contaminación que suponen la presencia de más de 150.000 vehículos al año en los Lagos, que desprenden una media de 460 toneladas anuales de CO2 al Parque Nacional.

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