El coto de Amieva suspende la actividad cinegética para la actual temporada

Estaba gestionado por la sociedad Ríu Melón, que acordó en el mes de julio su disolución al negarse los socios a pagar la cuota

GUILLERMO FERNÁNDEZ SAMES.

La caza del jabalí comenzaba el pasado 2 de septiembre en todos los espacios cinegéticos de la comarca, excepto en el coto de Amieva, gestionado hasta el pasado mes de julio por la Agrupación de Cazadores Ríu Melón, que en esa fecha entraba en proceso de disolución. El coto, que estaba presidido por el ovetense Aurelio Arias Álvarez, ya tenía elaborado el plan de caza para la actual campaña y también había abonado el canon cinegético. Los problemas surgieron en la asamblea ordinaria de socios cuando la mayoría de los cazadores de caza mayor «se negaron a seguir pagando la cuota de 500 euros», según manifestaron ayer varios monteros a este diario. De los tres guardas, dos pasaron a situación de paro y el tercero emprenderá en breve el mismo camino.

El presidente del coto comunicó la situación al Principado, que, a partir de ahora, podrá emprender varias acciones previa consulta al Ayuntamiento de Amieva, titular de buena parte de los terrenos sometidos a régimen cinegético. El Principado podría optar por «sacarlo de nuevo a concurso, gestionarlo con sus propios medios o convertirlo en Reserva». Apurando los plazos, la nueva adjudicación a otra sociedad «no podría estar lista hasta primeros de febrero», con la campaña a punto de expirar. Así pues, lo más probable es que Amieva se quede sin actividad cinegética esta temporada. El año anterior se habían abatido 93 jabalíes, 24 rebecos, seis corzos y un venado. La mayor parte de los cazadores de rebeco eran extranjeros, procedentes de Estados Unidos, Canadá, Polonia, Dinamarca y Rusia. Llegaban a través de agencias especializadas y pagaban al coto 1.600 euros por los machos y 1.300 por las hembras.

El coto de Amieva está formado por 7.390 hectáreas divididas en cinco lotes cinegéticos, en los que solían operar cinco cuadrillas de cazadores. Cada montero pagaba una cuota anual de 500 euros y para la temporada que acaba de comenzar tres cuadrillas habían anunciado su intención de no seguir cazando en el concejo. Ante el nuevo panorama ya se escuchan voces anunciando «un gran daño para la economía local como consecuencia de la pérdida de puestos de trabajo y la nula afluencia a bares, restaurantes y hoteles» por parte de los cazadores.

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