Casi cuatro décadas dedicadas al sacerdocio

Mariño con varios párrocos, entre elos el de Llanes, Florentino Hoyos, quien fuera abad de Covadonga entre 2002 y 2008. / N. A.

L. RAMOS/M. MORO COVADONGA.

Nacido en Avilés en 1953, Adolfo Mariño Gutiérrez fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1979. Comenzó su labor pastoral como ecónomo de Santiago de Pesoz, en Grandas de Salime, y su filial, San José de Brañavieja. Durante aquellos años fue además encargado de San Martín de Oscos y teniente-arcipreste de Grandas de Salime.

Poco después, en 1983, pasó a ser coadjutor de San Pedro de los Arcos, en la capital del Principado, con la encomienda de organizar la creación de la nueva parroquia de San Melchor, en Vallobín. Tras su construcción, el sacerdote fue nombrado párroco del nuevo templo, cargo que desempeñó entre los años 1990 y 2003.

En ese periodo, el avilesino fue también delegado diocesano de la Juventud de Acción Católica, colaborador-formador para la tercera etapa teológico pastoral y teniente-arcipreste de Oviedo-Oeste, arcipreste de Oviedo-Oeste y arcipreste de Oviedo.

Finalmente, en 2009 fue nombrado párroco de San José (Gijón), labor que ha desempeñado hasta este miércoles. Ahora, el nuevo abad de Covadonga compagina el cargo con el de vicario episcopal de Gijón-Oriente que ocupa desde 2012.

Fotos

Vídeos