«Esta cueva es pura magia»

Los niños del colegio de Cabrales se disponen a adentrarse en la cueva de Tito Bustillo.
/FOTOS: N. ACEBAL
Los niños del colegio de Cabrales se disponen a adentrarse en la cueva de Tito Bustillo. / FOTOS: N. ACEBAL

Los primeros visitantes de la temporada alaban la conservación de Tito Bustillo

LUCÍA RAMOS RIBADESELLA.

Pasan los años y Tito Bustillo no defrauda. Una vez más, la famosa cueva riosellana atrajo a numerosos visitantes ya desde el primer día de apertura de una temporada muy especial, en la que se celebrará el medio siglo de su descubrimiento. Puntuales como un reloj, tres parejas procedentes de diferentes puntos del país aguardaban a las diez de la mañana de ayer para ser las encargadas de inaugurar el año en la oquedad prehistórica. Tras más de una hora de visita, los seis turistas quedaron «encantados» con la experiencia, que recomendaron encarecidamente.

Por segundo año consecutivo, las entradas podían adquirirse desde hace dos semanas por internet y ya fueron más de cinco mil las personas que se hicieron con la suya. Una de ellas fue la abulense Sara Martín, quien tras haberse quedado con las ganas durante unas vacaciones anteriores en época estival, en esta ocasión fue a lo seguro. «Ya intentamos entrar una vez, pero era verano y estaba todo completo, así que aprovechando que íbamos a estar unos días por la zona decidimos asegurarnos la plaza y compramos las entradas por internet», relataba a la salida de la cueva. Un espacio que, aseveró, «es pura magia. La visita ha sido muy interesante gracias a las buenas explicaciones de la guía y al ambiente que se crea en su interior con la poca luz. Nos hablaron de Tito Bustillo durante un viaje a Cantabria y la verdad es que la realidad superó nuestras expectativas», señaló esta vecina de Arévalo.

También impresionado salía Miguel Ángel Caballero, llegado desde Toledo junto a su mujer. «Estamos enamorados de estos paisajes desde que pusimos un pie en el Principado. Estas montañas y este verde no lo tenemos en nuestros llanos», apuntó. Respecto a la cueva prehistórica, destacó, además de su «buena conservación», el tamaño. «No teníamos planeado venir, sino que nos enteramos de que estaba aquí y tuvimos la suerte de que justo abriese hoy, y vaya si ha merecido la pena la visita. Es preciosa y muy grande», indicó.

También a la conservación aludieron los malagueños Rafael Martínez e Isabel Corrales, quienes compararon la oquedad riosellana con la de Nerja, en su tierra. «La de Tito Bustillo está mucho mejor, sin tanta iluminación ni tan explotada turísticamente, te ayuda a adentrarte mejor en el ambiente», apuntaron, y se mostraron favorables a la decisión tomada hace unos año de limitar el número de visitantes.

Una buena conservación que también se debe, como explicó el guía Miguel Polledo a los estudiantes del colegio de Cabrales, que fueron los segundos en entrar, al derrumbe de la entrada original. «La cueva quedó sellada y, además de mantenerse la temperatura y la humedad, se evitó que entrase nadie durante miles de años», señaló, y sorprendió a los pequeños de entre ocho y nueve años al explicarles que el cabraliego es «el concejo con más cuevas con pinturas paleolíticas de toda Asturias».

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