Se cumplen nueve semanas de batidas de lobos en el Cuera sin resultados

LUCÍA RAMOS LLANES.

Dicen los ganaderos más veteranos que «el lobo es tanto o más listo que el hombre» y que conoce a la perfección su territorio. Lo de la inteligencia 'sobrehumana' está por ver, pero de la astucia de estos cánidos no cabe duda, pues llevan nueve semanas consecutivas dando esquinazo a los cazadores que participan en las batidas por la sierra del Cuera. Las monterías se iniciaron, con vocación de repetirse de forma semanal, el pasado 4 de octubre, después de que la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente diese la correspondiente autorización.

Desde entonces, una quincena de monteros armados pertenecientes a los cotos de Llanes, Peñamellera Alta y Cabrales, y ayudados por ganaderos de la zona, no faltaron a su cita periódica con excepción de una semana en la que la meteorología adversa lo impidió. Sin embargo, ni su experiencia, ni su obstinación surtieron efecto por el momento y los voluntarios regresaron todas las veces a sus casas con las manos vacías. Solo una de las veces hubo un atisbo de esperanza, según relataba a EL COMERCIO el regidor de Peñamellera Alta, el forista José Antonio Roque, nombrado portavoz por sus colegas de los concejos implicados. «Los cazadores lograron avistar un ejemplar y llegaron a disparar contra él, pero no le alcanzaron», explicó.

Durante las primeras batidas, los cazadores tuvieron que hacer frente a «la compleja orografía de El Escar», la zona donde se iniciaron los intentos para extraer a los cánidos. Se trata de un paraje complicado, con una gran presencia de hayas que «dificultan enormemente la visión» a los monteros y que los lobos conocen bien, por lo que es «sumamente difícil dar con ellos», explicaba entonces el regidor peñamellerano. Es por eso que el personal armado optó por situarse en la Pica de Haba, una zona más llana, mientras los voluntarios peinaban El Escar para intentar empujar a los lobos hacia la línea de tiro. Tampoco hubo resultados y durante las últimas semanas las batidas fueron cambiando de zona, llevándose a cabo la de esta semana en el entorno de Alles y Rozagás.

Mientras tanto, los ataques al ganado de los concejos circundantes continúan, según indican desde los ayuntamientos. Así, la concejala de Medio Rural de Cabrales, Elena Soberón, no duda en calificar la situación de los ganaderos de «crítica. La gente que no reside aquí no se hace una idea de cómo estamos», lamenta. Muchos de sus paisanos, agrega, «no solo tienen que hacer frente a lo que supone la pérdida de sus animales, sino que además se ven obligados a comprar otros nuevos para poder cumplir el cupo firmado con el Principado», apunta.

Sí reconoce Soberón que, aunque por el momento no haya habido éxito, el hecho de que se estén llevando a cabo batidas tranquiliza en parte a los ganaderos de la zona. Asevera, asimismo, que existe la sospecha en el sector de que «los mismos lobos que matan en el Cuera lo hacen también en la zona de Ibéu, en Onís, pues cruzan a través de la cantera de Meré».

También en Peñamellera Baja, territorio que por el momento estaba esquivando los ataques, está empeorando la situación, como aseveraba recientemente su alcalde, el popular José Manuel Fernández. «Éramos los menos afectados, pero en las últimas semanas la situación está empeorando y, por lo que me comentan los vecinos, se están registrando cada vez más ataques. El problema es que, pese a nuestra insistencia, siguen sin dar parte. Eso es algo que nos perjudica, pues después las estadísticas no reflejarán la realidad que aquí se vive», lamentó.

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