Un curuxón acecha en Infiesto

El búho real, vigilante sobre el tejado de una de las casas del barrio piloñés de Mestres. / E. CARBALLEIRA
El búho real, vigilante sobre el tejado de una de las casas del barrio piloñés de Mestres. / E. CARBALLEIRA

La presencia del animal causa preocupación y sorpresa entre los vecinos del barrio de Mestres, donde parece haberse asentado

ENRIQUE CARBALLEIRA INFIESTO.

Los vecinos del barrio de Mestres, en Infiesto, han visto estos últimos días como un nuevo inquilino se ubicaba en su entorno. Un visitante que ha provocado la extrañeza en todos los que se lo han encontrado y que, en cierta medida, también ha atemorizado a otros. Se trata de la figura de un enorme búho real, curuxón en asturiano. Un animal que no debería sentirse tan cómodo en una zona urbana como esta, aunque el entorno de bosque y montaña no se encuentra lejos.

En algunas ocasiones se le ve sobrevolando la zona y en otras incluso parado, al acecho, sobre los tejados de las pequeñas casas. Nadie parece tener una explicación para el comportamiento inusual de este ejemplar, que ha provocado ciertas situaciones comprometidas para algunos vecinos, debido a su instinto cazador.

Según relatan en el barrio, en varias ocasiones se le ha visto con actitud de ataque hacia pequeños perros. «Solo la presencia de los dueños parece que ha evitado que, finalmente el búho, se haya hecho con su presa», comenta un vecino. El vuelo del búho puede resultar muy silencioso, pese a su envergadura, «y es difícil darse cuenta de que se puede estar acercando».

En la protectora de animales local también han recibido información sobre la presencia de este animal silvestre. Marcial González considera que puede tratarse de un ejemplar «que esté habituado al contacto con la gente, porque de otra forma no es normal que se acerque tanto a la civilización, a las casas y a la carretera». En el colectivo de protección animal creen que es posible que incluso haya cazado algunos animales urbanos, como los gatos.

Los ejemplares de búho real pueden alcanzar más de 70 centímetros de altura y una envergadura de 1,7 metros, lo que le convierte en la rapaz nocturna de mayor tamaño.

Traza vuelos directos, rápidos y con planeos constantes. La mortandad de estos animales es muy alta en el primer tramo de vida. Hasta el 80% fallecen antes de cumplir el primer año. Los que sobreviven pueden llegar a vivir veinte años en libertad y muchos más en cautividad.

Es un gran depredador que se alimenta habitualmente de presas como ratas, conejos, ardillas, liebres, palomas, erizos e incluso pequeños cervatillos.

Se trata, asimismo, de un animal muy territorial que utiliza varios sistemas de señalización para delimitar su entorno. Parece que en esta ocasión un nuevo monarca quiere reinar sobre Mestres.

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