Denuncian «sabotajes» en varias máquinas de secar ocle en Llanes

Antonio Obes, con una de las máquinas «saboteadas».
Antonio Obes, con una de las máquinas «saboteadas». / JUAN LLACA

Antonio Obes critica que desde que comenzó el arranque lleva gastados «más de 5.000 euros» en averías «provocadas intencionadamente»

LUCÍA RAMOS LLANES.

Cuando parecía que los enfrentamientos entre recolectores de ocle y pescadores se había enfriado, el ambiente vuelve a caldearse de nuevo a causa de una serie de «sabotajes» que afirma estar sufriendo uno de los principales promotores de la recuperación de la práctica del arranque en aguas llaniscas, Antonio Obes. Estas actuaciones afectan, asevera, a la maquinaria que utiliza para secar las algas extraídas por los buzos con ayuda de embarcaciones mar adentro.

«Todo comenzó a principios de verano, cuando empezamos a notar cómo el camino que el Ayuntamiento de Llanes arregló para que pudiésemos acceder con los camiones hasta el arenal de San Antolín estaba cada vez en peor estado debido, al parecer, al paso de turismos que estropeaban el firme», relata Obes. Pese a las molestias que suponía, él y sus colegas no le dieron mayor importancia hasta que los motores de las máquinas que él utiliza para secar el gelidium comenzaron a fallar. «Un día encontré un agujero en uno de los filtros del aceite y pensé que quizás se había clavado un palo. Pero poco después fuimos a iniciar la jornada laboral y los tractores no arrancaban, ahí fue cuando comenzamos a sospechar algo», rememora el oclero.

No fue, sin embargo, hasta que llevó las máquinas al taller para proceder a la sustitución de los motores que resultaron dañados, cuando se confirmaron sus sospechas. «Le dije al mecánico que le echase un vistazo también a los filtros del aceite, por si acaso, y se encontró con que alguien había metido trozos de plástico en los mismos, de forma que el líquido no podía circular, causando daños en el motor», explica Obes, y asevera que «quien hiciese esto tiene amplios conocimientos de mecánica, pues algo así no se le ocurre a cualquiera». Los «sabotajes», agrega, no solo le perjudican a él por las molestias y las pérdidas económicas, sino que podrían haber provocado un accidente de tráfico, «pues el motor de una de las máquinas se estropeó justo cuando ésta circulaba por Celorio, a la altura de la farmacia».

Sin embargo, la gota que colmó el vaso fue el hallazgo, en la mañana de ayer, de que «las tomas de fuerza de tres de los camiones que tenía en el alto de Torimbia habían sido arrancadas». Indignado con una situación a la que, reconoce, ya no sabe cómo hacer frente, Obes se dirigió al puesto de la Guardia Civil de Posada de Llanes para interponer la correspondiente denuncia por daños en un vehículo. «Tengo sospechas acerca de quién puede estar detrás de esto, pues todo comenzó cuando empezamos con el arranque, pero por el bien de la investigación, no puedo decir nada», manifestó el oclero.

«Represalias»

Al parecer, Obes no fue la única víctima de este tipo de actos, pues a principios de verano quien fue presidente de la asociación Ocleros del Oriente y defensor del pacto entre recolectores y pescadores, Fernando Abad, también se encontró un día con que uno de los tractores que tenía en sus secaderos de Barro había sido «despeñado. El tractor llevaba cinco o seis años ahí y nunca pasó nada similar, pero justo dos días después de la asamblea en la que un grupo de tres o cuatro personas ajenas al sector dinamitaron el acuerdo al que habíamos llegado con los pescadores y anuncié mi dimisión, me lo encuentro tirado contra una valla», relata. Para el expresidente de los recolectores de arribazón, «está claro que esto son represalias por parte de aquellas personas a quienes les molesta que uno y otro bando tratemos de alcanzar un acuerdo beneficioso para todos».

Fotos

Vídeos