Un Descenso para disfrute de todos

Dos de los participantes en el Descenso del Sella Adaptado.
Dos de los participantes en el Descenso del Sella Adaptado. / FOTOS: NEL ACEBAL

Un total de 135 personas con discapacidad procedentes de toda España participaron en la 24 edición de la prueba adaptada en el Sella

LUCÍA RAMOS

Nervios, ilusión, alegría, curiosidad, miedo... La orilla del Sella a su paso por Arriondas, en Parres, era ayer un auténtico hervidero de emociones regado con altas dosis de camaradería. Un año más, y ya van 24, deportistas, aficionados y voluntarios se daban cita para compartir una de las atracciones más significativas de Asturias con 135 personas con discapacidad llegadas de diferentes puntos de España. El Descenso del Sella Adaptado volvió a ser todo un éxito y llenó el río asturiano más internacional de risas y color.

Faltaba todavía un buen rato para la salida, marcada a las 10.15 horas, cuando los más impacientes terminaban de tomar posiciones, decididos no solo a disfrutar de la experiencia, sino a «ir a por todas». Era el caso del catalán Juan Carlos Jarava, llegado desde Reus (Tarragona). «Es mi primera vez en el Descenso y mi primera vez en una piragua, pero estoy encantado. Hay que atreverse. Este año también esquié por primera vez y me gustó muchísimo. Para nosotros es importante mantenerse activo, es una forma de demostrarnos y demostrar a los demás que somos capaces de hacer muchas cosas, solo que de otra manera», manifestó.

También era el primer descenso del navarro Javier Vergara, quien aseveró, muy serio, que no tenía miedo «ninguno. Yo me apunto a todo lo que puedo, ya sea vuelo con motor, sin motor, medias maratones... lo que me pongan», indicó, y relató cómo en agosto de 2010, sin previo aviso, comenzaron a fallarle las extremidades inferiores. «Estaba perfectamente cuando empecé, primero, a arrastrar un pie, al día siguiente me fallaba la rodilla y al siguiente, no me tenía en pie. Ingresé entonces en la Unidad de Neurología del Hospital de Navarra y en cuestión de días perdí la movilidad en ambas piernas. Todavía hoy, los médicos no tienen una explicación», señaló. Lejos de dejar que su nueva condición le amargase la vida, Javier se aferró a ella, decidido a exprimir cada momento. A pocos metros, Clara Gaudó, de Zaragoza y con cuatro descensos a sus espaldas, aguardaba pacientemente a que llegase Jaime García, de Jaén y novato en el Sella. Ayer, ambos compartieron no solo canoa, sino también historias. Ella sufre de espina bífida desde su nacimiento y él vio hace un tiempo cómo su mujer quedaba en silla de ruedas tras sufrir un accidente de tráfico. Para los dos, un evento como el Descenso Adaptado es mucho más que una oportunidad para disfrutar del río, es un punto de encuentro con personas que pasan o han pasado por situaciones similares, que les entienden y que les animan, con su ejemplo y cariño, a no rendirse jamás.

Pero además de los protagonistas anónimos, la prueba contó con participantes más conocidos, como el piragüista maliayo Jonás García, ganador del Descenso Adaptado en nueve ocasiones. El joven quiso destacar la labor de la Federación de Deportes para Personas con Discapacidad Física del Principado (Fedema), organizadora de la prueba y recalcó la importancia de que «se sigan organizando eventos similares para que todo el mundo tenga la oportunidad de experimentar el Descenso del Sella con seguridad». La cita tuvo, además, una novedad respecto a años anteriores, y es que en esta ocasión la consejera de Servicios y Derechos Sociales del Principado, Pilar Varela, se animó a ponerse el chaleco y coger la pala, bajando el río por primera vez. Lo hizo en compañía del director general de Deporte, José Ramón Tuero, quien previamente estuvo 'dando el callo', echando una mano para acomodar y echar al agua al resto de participantes.

La prueba se desarrolló con total normalidad gracias al apoyo de más de sesenta efectivos entre Bomberos del SEPA y voluntarios de las agrupaciones de Protección Civil de Piloña, Llanes, Ribadesella, Mieres y Cabranes y finalizó con la entrega de trofeos, la comida de hermandad en el polideportivo de Arriondas y la mención especial. En esta ocasión el reconocimiento recayó en la mutua Fremap, «que lleva años potenciando las actividades formativas deportivas para fomentar la autonomía personal de los trabajadores con discapacidad por accidente de trabajo». El ganador de la prueba fue, un año más, Jonás García, con un tiempo de 27 minutos y 22 segundos, seguido por Francisco Graña y Eduardo Nieves.

Fotos

Vídeos