Después de 30 años sale un ramo infantil para el Cristo del Camino

Los gaiteros abren la marcha al ramo de los niños.
Los gaiteros abren la marcha al ramo de los niños. / J. LL.

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

Los vecinos de la localidad llanisca de La Portilla celebraban ayer sus festejos en honor al Cristo del Camino y comenzaban a experimentar lo que significa el incremento de la natalidad en el pueblo durante el último lustro. Por primera vez, desde hace treinta años, salía a la procesión un ramo llevado a hombros por seis niños que se fueron turnando en el traslado hasta la bucólica ermita: Juanjo Amieva, Hugo Platas, Daniel Lorenzo, Manuel Carrandi y los hermanos Juan y Lucas González. Por detrás marchaba la pirámide de pan de los veteranos, a hombros de Francisco Rivero, Ángel Arriarán, Eduardo Fernández y Juan José Amieva. Cerraban el cortejo más de medio centenar de niñas y mozas ataviadas de llanisca. Los ramos, como viene sucediendo desde tiempo inmemorial, fueron elaborados en el arrabal de Mañín por la entusiasta Petri Haces Rodríguez.

La mañana en La Portilla había comenzado con animados pasacalles a cargo del gaitero Manolín Vela y el tamboritero Gregorio Trespalacios. El cortejo procesional salía a mediodía desde la zona de la Bolera y encaminaba sus pasos hacia la capilla del Cristo, donde el párroco de Llanes, Florentino Hoyos, se encargaba de oficiar la misa, cantada por el coro parroquial de Llanes.

Una nueva y breve procesión se organizó alrededor del templo al término de la eucaristía y seguidamente comenzaba un festival folclórico de matiz espontáneo en el que los lugareños interpretaron diversas jotas, fandangos y pericotes.

Bien entrada la tarde, la cuesta del Cristo se convertía en pintoresco restaurante al aire libre con motivo de las comidas campestres que reunían a la multitud de romeros en grupos familiares y de amistad.

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