Dolor en el balonmano riosellano tras la muerte a Ramón Callejón Berbes

Ramón Callejón Berbes, en una jornada de playa. / E. C.
Ramón Callejón Berbes, en una jornada de playa. / E. C.

Quien fue durante cerca de tres décadas entrenador de los equipos femeninos ha fallecido a los 53 años, tras una dura enfermedad

JUAN GARCÍA RIBADESELLA.

El Balonmano de Ribadesella ha perdido a una de sus ruedas motrices. En la madrugada de ayer fallecía a los 53 años de edad Ramón Callejón Berbes, técnico de esa escuela riosellana. Después de casi treinta años inculcando valores deportivos entre las niñas del concejo y contribuyendo a la creación de grandes jugadoras, Ramón acabó sucumbiendo a la enfermedad que desde hace tiempo le afectaba.

Fue una competición que no pudo ganar. Se marcha dejando el dolor de la despedida entre todos cuantos le conocieron y, en especial, el de su hija Inés y su mujer, María Jesús García Prieto. La capilla ardiente permanecía ayer abierta para acompañarles en ese adiós hasta las diez de la noche en el Velatorio del Oriente, hasta donde se desplazaron numerosas personas. Sus restos mortales serán incinerados esta mañana, a las diez y media, en el Tanatorio de Cabueñes, en Gijón.

Una de las personas que mejor le conoció, con quien pasó largas jornadas de entrenamiento, juego, diversión y competición es Miguel Valdés, fundador del Club Balonmano Ribadesella en el año 1986. Para él, el de ayer fue «un día muy triste», pues no solo perdió a un amigo, sino también a «un hermano». «Siempre fue una persona muy competitiva y luchadora que nos ha dado una gran lección con la forma en la que ha afrontado sus últimos momentos, siempre con la mejor sonrisa. Ha dejado una huella imborrable dentro de todos nosotros», afirmó Valdés.

Ramón Callejón fue reconocido con la Insignia de Plata de la Federación de Balonmano del Principado de Asturias en 2014 y la propia Federación emitía ayer un comunicado de condolencias en el que también agradecía su contribución «a la formación de cientos de jugadoras y siendo un ejemplo de dedicación a nuestro deporte». El finado también fue distinguido en diferentes ocasiones en la Gala del Deporte de Ribadesella, así como en la Gala del Deporte Base, «ya que siempre trabajó desde la base y sin tener problemas con nadie, empatizaba con todo el mundo», destacó Carli Píélagos, responsable del polideportivo municipal.

Desde que se conoció su muerte, los mensajes de pésame y despedida circularon por todos los rincones del concejo de Ribadesella. Los más repetidos hacían mención a un hecho contrastado, que Ramón era «una buena y excelente persona» que, para Dolores Campo, estaba «muy comprometida con su pueblo». Por su parte, Avelino Rosete, amigo que lo trató durante largos años como trabajador del polideportivo municipal, lo calificó como «el hombre de la eterna sonrisa y palabra amable».

En su círculo de amistades se encuentran el teniente de alcalde Pablo García y el portavoz de Pueblu, Ricardo Cangas. Todos ellos, junto a sus mujeres, formaban parte de una misma pandilla, que más bien parecía una gran familia de la que también formaba parte Xandru Martino, otro hombre del balonmano riosellano. Pablo García siempre lo consideró como «mi hermano mayor, un amigo de toda la vida y una persona muy querida por todos». A Ricardo Cangas, muy afectado, le costó trabajo encontrar palabras con las que definir a su «amigo del alma». Todos lloran su muerte, todos le mantendrán en el recuerdo durante el resto de sus vidas.

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