Donde dormir es de cobardes

JUAN GARCÍA LLACA

Diez mil personas disfrutan del Aquasella, la fiesta electrónica y electrizante que se sirve al ritmo de medio centenar de pinchadiscos a la vera de Arriondas y en tierra de Cangas de Onís

P. PARACUELLOS

A orillas del Sella, en el concejo de Cangas de Onís, brota música electrónica de entre los árboles cercanos a Arriondas. En contraste con la calma habitual del enclave, desde el jueves pasado hasta mañana se celebra el festival Aquasella de música ‘techno’.

La ribera del Sella cede espacio para la instalación de tres escenarios, numerosos puestos de comida y bebida, y hectáreas de zona para acampar. «Aunque se acercan bastantes asturianos, sobre todo viene gente de fuera al festival», asegura Efrén, de Oviedo, mientras se echa un cubata en la terraza VIP que da a uno de los escenarios. «Pero los que venimos de Asturias nos conocemos, aunque sea de vista, porque siempre somos los mismos». Él lleva seis años sin faltar a la cita.

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Con él coincide Lara, también de Oviedo, pero para ella y su amiga Victoria es el primer año de ‘festi’. «Somos una especie de gran familia asturiana de la música electrónica», aunque asegura que tanto ella como su amiga han acudido «por la fiesta». Tanto, que no han pensado dónde van a dormir las 24 horas que pasarán en el recinto. «En realidad, ni siquiera nos planteamos dormir; la música suena todo el día y es imposible», aunque matiza que la gente suele ir «a morir al río» durante el día.

Para ellas esto no es un problema, ya que afirman que el ambiente es de «buen rollo y hay cero bulla». Añade que los chicos son respetuosos con ellas y nunca han tenido un problema en ese aspecto. No hay acoso. Solo fiesta.

«Te aseguro que a mí no me toca ningún tío que no quiero que me toque», dice Aranzazu, que ha venido desde Ciudad Real con sus amigos; ellos corean «¡cómo se lo ha bailado!» a Carlum, un chaval del grupo que vuelve de la pista. Para Aranzazu el Aquasella tiene «el mejor ‘musicón’ de España», ella viene por la música y sigue a artistas de la «cultura electrónica» como DJ Pepo, Len Fajo o Spartaque. Estos amigos de Ciudad Real solo tienen buenas palabras para el festival, la comida y la naturaleza que les rodea. Tienen pensado salir de fiesta durante todo el encuentro y descansar poco también. «¡Dormir es de cobardes!» exclama Rodrigo y añade que ya encontrará la forma de aguantar despierto los días. No matiza cómo. Y cuando tiene que responder cuánto dinero se ha gastado en lo que lleva en Asturias es tan escueto como elocuente: «Tierra trágame». El resto de sus amigos entre 400 y 800 euros cada uno. No es para menos porque «el sitio es precioso y la organización está de puta madre», remata Rodrigo.

Tanto Rebeca, del puesto de la churrería ‘Esmeralda’, como Javier, de Llanera, uno de los encargados de cachear a los visitantes a la entrada, aseguran que pese a la multitud, la fiesta y los excesos alcohólicos y de otro tipo, las peleas son casos aislados y la gente acude, como debe ser, a disfrutar.

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