Dualidad humana sobre la pasarela

Triana Martín, ajustando uno de sus diseños en la modelo Nazaret Soto. / LAURA COVIELLA

La canguesa Triana Martín representa a Asturias en los Premios Nacionales de Moda | Arquitectura, geometría y contrastes de color para representar las dos caras de las personas, con la gabardina y el paño como principales materiales, protagonizan su colección

LAURA CASTRO CANGAS DE ONÍS.

«Es una locura total, pero los nervios y el agobio merecen la pena por la satisfacción final que obtienes». Así es como afronta la canguesa Triana Martín su representación de Asturias en los XXXII Premios Nacionales de la Moda que tendrán lugar en el Teatro Cervantes de Alcalá de Henares el próximo 13 de julio. Un certamen que llegó «por casualidad», al igual que su pasión por el diseño.

Martín estudió Turismo y comenzó a trabajar en una recepción, pero pronto notó que no le llenaba y que no tenía inquietudes en ese mundillo. Lo dejó y empezó a coser en el taller de una amiga en Cangas de Onís. Ahí fue dónde descubrió su devoción por los patrones. No le venía de familia, pues aunque tiene el recuerdo de ver a su abuela coser, reconoce que su madre «no sabe ni coger una aguja». El taller de su ciudad natal le abrió todo un abanico de posibilidades y decidió seguir con su pasión en una academia de patronaje de Oviedo, pero pronto se «lió la manta a la cabeza» y se fue a Madrid a estudiar el Grado de Moda.

Fue en cuarto de carrera cuando abrió la primera puerta para dar a conocer su trabajo. «Dos compañeras de clase me dijeron que había un certamen en Oviedo donde seleccionarían al diseñador que representaría a la región en los Premios Nacionales de la Moda. Me presenté con la exposición que había hecho en tercero de carrera para una asignatura. Fue sin expectativas y resultó bien», explica orgullosa Martín. Ganar fue toda una satisfacción, pero también reconoce que era «una locura total». La canguesa solo tenía cuatro diseños y para presentarse al certamen de Oviedo necesitaba un mínimo de seis. Para los primeros tuvo un año, para los dos últimos, una semana.

Sus diseños juegan con los colores negro y blanco y con el punto de vista del espectador

La dualidad humana. Esa es la temática de su desfile. «Las personas nos comportamos de manera diferente dependiendo de la situación en la que nos encontremos y para trasladarlo a mis diseños jugué con los contrastes», explica. Por delante son blancos y por detrás, negros, pero lo que a primera vista puede parecer un vestido, se transforma en una camisa con una falda cuando la modelo se da la vuelta . «Son muy geométricos, tensos y arquitectónicos», añade la diseñadora, quien empleó gabardina y paño para sus prendas.

La canguesa está convencida de que «hay muy buen nivel» y de que «la competencia será dura», pero tiene claro que va a ir a Alcalá de Henares igual que fue a Oviedo: «sin expectativas y a pasarlo muy bien».

Martín lleva un año haciendo malabares para compaginar su último año de carrera con el certamen de Oviedo, su propia marca de ropa TMV -todo un éxito en la capital canguesa- y ahora los premios nacionales. Sin embargo, repite una y otra vez que está «muy contenta» con todo. El estrés merece la pena cuando va por la calle y ve a una chica con una de sus camisetas. «Me hace muchísima ilusión. Empecé haciéndolas para mi hermano y mi novio y en las fiestas de San Antonio mucha gente me pidió una», cuenta Martín. Los pedidos empezaron a multiplicarse y ahora, con el diseño especial dedicado al Sella, su marca empieza a despegar.

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