Los escolares riosellanos cambian los videojuegos por el relevo de 'panoyas'

Escolares riosellanos durante el juego del paracaídas. / JUAN LLACA
Escolares riosellanos durante el juego del paracaídas. / JUAN LLACA

El colegio Manuel Fernández Juncos acogió una jornada para estrechar lazos entre las distintas etapas educativas

JUAN GARCÍA RIBADESELLA.

El colegio público Manuel Fernández Juncos de Ribadesella cerró la semana lectiva con una jornada de convivencia dirigida a estrechar lazos de amistad y cooperación entre los diferentes niveles educativos del centro. Para estimular la afectividad entre los escolares se han rescatado juegos tradicionales, como el 'cascayu', las chapas, los bolos o los relevos con 'panoyas'. También se organizaron otros pasatiempos más actuales, como el paracaídas en el que una enorme lona de colores, asida por un grupo de niños, es utilizada para lanzar un balón al alto. Los escolares lo pasaron en grande, ya que muchos de ellos «nunca habían jugado a las chapas hasta que esta semana incluimos este juego y otros en las clases de educación física», señaló el director Javier Jorganes.

Para facilitar la conexión intergeneracional, los niños fueron agrupados en equipos de ocho o nueve alumnos, cada uno de un curso diferente, desde los infantiles de tres años hasta los de sexto curso de doce. «Escolares que normalmente nunca están juntos, se han unido en el patio del colegio para compartir juegos, momentos y disfrutar de un entretenimiento colectivo», destacó Jorganes. Ese es el objetivo final de una actividad que ha tenido gran éxito de participación.

La jornada les ha permitido descubrir nuevas formas de entretenimiento que nada tienen que ver con los videojuegos actuales. «Hoy en día, la pantalla es la gran protagonista, pero cuando se ponen a jugar con este tipo de juegos se divierten de lo lindo», valoró Javier Jorganes, que no descarta que la convivencia se repita en el futuro.

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