Los estudiantes de Turismo apuestan por las cuevas para atraer visitantes

Estudiantes de Turismo de la Universidad en Cangas de Onís. /  E. C.
Estudiantes de Turismo de la Universidad en Cangas de Onís. / E. C.

Alumnos y profesores de la Universidad de Oviedo visitan Onís y Ribadesella para buscar soluciones a la estacionalización turística de la comarca

G. P. BENIA.

Un grupo de dieciséis estudiantes y tres profesores del máster en Dirección y Planificación del Turismo de la Universidad de Oviedo desembarcaron ayer en el Oriente para realizar sobre el terreno un análisis de la realidad del sector. Las visitas, que se prolongan hasta hoy, comenzaron en Cangas de Onís, donde el grupo conoció la labor de la oficina de información turística de la ciudad. Evitando la habitual parada de todo turista en Covadonga, que con los centenarios «necesita menos atención este año», explicaron, la comitiva puso rumbo al concejo de Onís. Allí se acercaron a recursos turísticos poco conocidos por los visitantes, como el centro de interpretación de la Fauna Glacial de los Picos de Europa, ubicado en Avín. Por la tarde, los estudiantes exploraron las cuevas de maduración del queso y mantuvieron una reunión con empresarios turísticos de la zona y el alcalde, José Manuel Abeledo. «Se trata de que los alumnos vean cómo es el marco institucional para que hagan sus propuestas», explicó el coordinador del máster, Enrique Loredo.

«Más que conocer recursos», abundó, el fin es que los futuros expertos en planificación turística «tomen contacto con la realidad y que hablen con los políticos, los empresarios y los técnicos de las oficinas de turismo». De hecho, la asignatura en la que se enmarca la visita a la comarca es la de análisis de destinos. Este es el primer acercamiento a la comarca dentro de la materia y las ideas ya comienzan a aflorar. «Barajan, por ejemplo, eventos gastronómicos o implantar nuevas tecnologías para ofrecer experiencias distintas a los turistas», señala Loredo. Uno de los requisitos específicos de la actividad es que busquen ideas para potenciar el turismo en cuevas, desde las oquedades de valor etnográfico en las que se madura el queso hasta aquellas con restos de arte rupestre. Este patrimonio, explica, podría ser un mecanismo para superar la estacionalización de la demanda en la zona.

Hoy mismo, los estudiantes abordarán el potencial de una de las cuevas más emblemáticas de la comarca, la de Tito Bustillo. «Elegimos Ribadesella y Onís por ser dos ejemplos de los distintos destinos del Oriente», cuenta el coordinador de los estudios. Además, esta misma mañana mantendrán un encuentro con la regidora Charo Fernández y un empresario local para, a continuación, visitar la costa riosellana desde el punto de vista paisajístico de la mano de la geóloga Luna Adrados.

Las observaciones de los alumnos se plasmarán en un trabajo de diagnóstico y propuestas acerca del sector turístico en la comarca. «Habrá algunas descabelladas y otras no, los procesos de innovación son así», destaca el coordinador. Lo que ya ha observado este grupo de expertos es que el Oriente tiene «muchos puntos fuertes» y ahí radica precisamente su debilidad. «No se sabe integrar esas fortalezas para generar demanda en temporada baja», sostienen los jóvenes estudiantes asturianos.

La solución, «buscar ideas que den continuidad a la visita del turista, que generen destinos motivadores que impulsen a hacer cosas nuevas», adelanta Loredo.

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