De la «excentricidad» de un noble a símbolo del conservacionismo

Un momento de la charla en el Gran Hotel Pelayo. / JUAN LLACA
Un momento de la charla en el Gran Hotel Pelayo. / JUAN LLACA

El historiador Luis Aurelio González repasó en el Gran Hotel de Covadonga los inicios del Parque Nacional de los Picos

L. RAMOS COVADONGA.

La idea con la que Pedro Pidal creó el Parque Nacional de la Montaña de Covadonga -hoy Picos de Europa- estaba muy alejada del ideal de conservacionismo que hoy rodea al espacio protegido. Es lo que defendió ayer el historiador y escritor Luis Aurelio González durante la charla que ofreció en el Gran Hotel Pelayo de Covadonga. «Su intención era abrir el espacio de cara al turismo. Pero no cualquier turismo, sino el de las clases más altas. Así, si miramos la relación de personas que se alojaron en el hotel para visitar el parque en 1925 vemos que eran todos ingenieros, directores de bancos, jueces...», explicó.

Y es que el establecimiento hotelero hizo las veces, durante los primeros años de andadura del espacio protegido, de oficina de información y de sede de la secretaría, que ocupó el concuñado del marqués de Villaviciosa, Enrique Vitorero. González señaló también cómo el Gran Hotel fue punto de partida de las primeras expediciones que recorrieron los Picos de Europa, «de la misma forma que ocurrió, por ejemplo, con el Excelsior de Chamonix».

De vuelta al nacimiento del parque, el historiador aseveró que en su día la opinión pública consideró la iniciativa «como una excentricidad de Pedro Pidal, según se desprende de los periódicos de la época». Otra muestra del poco interés que existía entonces por la conservación y de lo «exótico» que resultaba el concepto de Parque Nacional, agregó, «fue que tras la proclamación de la segunda República los nuevos dirigentes ni siquiera se molestaron en apartar al marqués, pese a que pertenecía a la derecha más extrema».

González también recordó cómo el actual Plan de Lagos tuvo un peculiar precedente en aquellos primeros años, cuando el Gran Hotel disponía de un vehículo con gran capacidad en el que subía a los visitantes hasta el enclave natural. Reconoció, asimismo, que la actual masificación del parque «no gustaría nada» al marqués de Villaviciosa. «Seguramente estaría de acuerdo con el plan de transporte, pero abogaría por restringir mucho más el número de visitantes», indicó.

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