La red de explotación sexual de La Ribera atesora 3 millones de patrimonio

El complejo riosellano de La Ribera, en la mañana de ayer, clausurado desde febrero. / JUAN LLACA

En la última operación, la Policía liberó a dos mujeres, detuvo a catorce personas e incautó 350.000 euros, armas y estupefacientes

G. POMARADA RIBADESELLA.

Nada era lo que parecía a orillas del Sella, en un apacible establecimiento hotelero que aparentaba compaginar su actividad turística con una empresa de aventura. Y es que tras la fachada de La Ribera, en Ribadesella, se escondía una de las mayores redes de explotación sexual del norte de España. La Policía Nacional levantaba ayer el secreto de sumario de la operación llevaba a cabo el Martes de Carnaval y que, según fuentes del cuerpo de seguridad, se saldó con la detención de catorce personas -siete en Ribadesella, cuatro en Oviedo y tres en Cantabria- y la liberación de dos mujeres.

El modus operandi de la red de supuestos proxenetas consistía en traer a España, mediante engaños, a mujeres de nacionalidad paraguaya a las que después obligaban a prostituirse en el club de alterne riosellano. Las víctimas, indica la Policía Nacional, tenían un perfil común: mujeres que sufrían violencia o fuertes cargas familiares en su país de origen. En muchos casos, eran traídas a Ribadesella mediante intermediarios con los que guardaban relaciones de parentesco.

Con la actividad real del complejo situado en la N-634, entre las localidades de Llovio y Santianes, la trama delictiva habría logrado atesorar un patrimonio cercano a los tres millones de euros, tal y como apuntan las investigaciones del servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria.

En la operación de febrero, efectivos del Grupo Operativo de Extranjeros de la Policía Nacional de Oviedo incautaron en el prostíbulo riosellano 350.000 euros en efectivo, 4.000 dólares, tres armas cortas, 800 cartuchos de diferente calibre, sustancias estupefacientes, dos vehículos y material informático. La redada comenzó, según indicaron los testigos a este periódico, hacia las 21.15 horas del martes 13 de febrero, justo cuando la villa celebraba el Entierro de la Sardina. Tras la operación, el Juzgado de Instrucción número 1 de Cangas de Onís ordenó la clausura temporal del club, que aún permanece cerrado. Ayer, los mismos precintos colocados por la Policía se mantenían en las puertas del establecimiento, con las persianas bajadas y los vehículos de la empresa de aventura, creada supuestamente como tapadera, aparcados en la ribera del Sella.

La aparente normalidad del local era precisamente la baza de esta red de explotación sexual, que había logrado establecer un complejo turístico integrado por un hotel, un restaurante, una cafetería y la empresa de turismo activo. Los presuntos proxenetas ya habían sido detenidos con anterioridad en diversas ocasiones. Fue por ello que la red, que operaba desde hace años en el norte de la Península, había incrementado las medidas de seguridad con el fin de mantener sus actividades. Entre las medidas adoptadas la Policía Nacional señala que los integrantes mantenían escasas comunicaciones y, cuando se realizaban, estas tenían lugar en inmuebles de confianza, así como en zonas donde no pudieran ser detectados. También cambiaban de vehículo con frecuencia.

Control directo del hotel

Algunos de los supuestos líderes de la trama pernoctaban en el complejo riosellano, de modo que controlaban de forma directa a las mujeres explotadas sexualmente. De hecho, durante las pesquisas, los agentes pudieron identificar a la mujer que presuntamente captaba a las víctimas, expareja de uno de los cabecillas de la organización.

La operación efectuada en Ribadesella se enmarca dentro del Plan de la Policía Nacional contra la trata de seres humanos con fines de explotación sexual, puesto en marcha en 2013. A través de este programa fue creada la Brigada central contra la trata de seres humanos, adscrita a la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional.

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