Los extrabajadores del matadero solicitan su gestión a la Mancomunidad

Los exempleados dispuestos a hacerse cargo de la gestión ante las puertas del macelo, vigilado por una empresa de seguridad. /  NEL ACEBAL
Los exempleados dispuestos a hacerse cargo de la gestión ante las puertas del macelo, vigilado por una empresa de seguridad. / NEL ACEBAL

Cinco de los empleados buscan apoyo político para evitar el cierre definitivo de un negocio que «tiene carga de trabajo y es rentable»

GLORIA POMARADA CANGAS DE ONÍS.

Los días pasan desde aquel 9 de noviembre en el que una quincena de agentes de la Guardia Civil y la Policía Local procedían a desalojar el matadero comarcal de Margolles y sus cinco empleados se veían en la calle. Cuando a las siete menos veinte de la mañana del día siguiente se presentaron en la instalación para intentar acceder a sus puestos de trabajo, candados y un guardia de seguridad a las puertas les confirmaron que la decisión de la Mancomunidad de Concejos del Oriente era firme: tres años después de la extinción del contrato de la empresa adjudicataria, el cierre se había consumado. Han pasado tres semanas desde la clausura y los extrabajadores del macelo consumen jornadas de prestación por desempleo sin que las soluciones para reabrir la instalación se concreten. «Se veía venir que iba a pasar, la gestión era fatal y no se hizo nada en todos estos años», lamenta Carlos Manuel Díaz, trabajador del macelo durante los últimos 27 años.

Ante lo que consideran una falta de iniciativa política, los cinco extrabajadores no ligados a la empresa concesionaria, Mafrimargo-5 S.L, decidieron dar un paso al frente la pasada semana y reclamar a la Mancomunidad una reunión para abordar las opciones de autogestión. «Estamos esperando a que nos la concedan», señala. Su propuesta pasa por estudiar modelos como el de la sociedad cooperativa para poner en funcionamiento el macelo comarcal, construido en terrenos municipales de Cangas de Onís con fondos del Principado y propiedad de la Mancomunidad del Oriente. «La intención la tenemos y ya expusimos lo que queríamos, ahora depende de ellos», apuntan. Por el momento, indican, disponen del compromiso de estudiar su demanda por parte del Ayuntamiento de Cangas de Onís, con cuyo regidor «ya hemos hablado». El concejo cangués, Amieva y Onís trasladaron hace hoy dos semanas un escrito a la Mancomunidad del Oriente en el que demandaban la cesión o venta a través de subasta pública del matadero con el fin de «desarrollar en él proyectos» promovidos por la conocida como mancomunidad pequeña, en la que se integran los tres municipios. Su propuesta es la de «involucrar a todas las partes», una posibilidad en la que tendrían cabida los extrabajadores.

«Mejor que nosotros no sabe nadie lo que hay y si no fuera rentable no lo querríamos coger. Carga de trabajo había, el problema era de gestión», explica Díaz. En cuanto a las inversiones necesarias para reanudar la actividad, los antiguos empleados consideran que no sería necesaria «una gran reforma», si bien recuerdan que el macelo lleva «quince años sin tocarse» y urgen actuaciones menores en «carriles y cámaras».

27 años en el macelo

Dos de los integrantes de la plantilla llevan vinculados al macelo 27 años «desde el primer día que abrió», otros dos 15 y 16 y un tercero veinticuatro meses. «Nos vimos envueltos en todo el tema y al final fuimos los más perjudicados», lamentan sobre el proceso legal abierto entre Mancomunidad y Mafrimargo-5 S.L. Lamentan además que los ganaderos y carniceros de la comarca, así como clientes particulares que estos meses realizan las matanzas de invierno, se hayan visto obligados a desplazarse hasta los mataderos de Gijón o Mieres, lo que supone un sobrecoste de entre 50 y 100 euros, según estimaciones del propio sector cárnico. «Es una injusticia grande cerrarlo y dejarlos así», afirman los extrabajadores.

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