Fallece a los 68 años el exconcejal peñamellerano Manuel Corces Verdeja

Manuel Corces. /  JUAN LLACA
Manuel Corces. / JUAN LLACA

«Fue el impulsor de la candidatura de San Esteban de Cuñaba al premio Pueblo Ejemplar de Asturias», recordó el alcalde del concejo

GUILLERMO FERNÁNDEZ PANES.

A la edad de 68 años fallecía ayer en el hospital de Arriondas Manuel Corces Verdeja, vecino de la localidad peñamellerana de San Esteban de Cuñaba. Había sido concejal durante cinco legislaturas en el Ayuntamiento de Peñamellera Baja, en varias ocasiones como cabeza de lista del PSOE, y también había ostentado la secretaría general de la agrupación socialista en el municipio. La ganadería fue su principal actividad, aunque más tarde se había incorporado al sector turístico con la apertura de alojamientos rurales. Fue presidente de la asociación cultural Vigueras y fundador de la cooperativa quesera Canal de Ciercos, que elaboraba quesos al estilo peñamellerano con leche pasteurizada de vaca, oveja y cabra.

El alcalde de Peñamellera Baja, José Manuel Fernández, recordaba ayer a Corces como el «impulsor de la candidatura de San Esteban de Cuñaba al premio Pueblo Ejemplar de Asturias, y de la ampliación del Parque Nacional de los Picos de Europa en terrenos del concejo». Destacó que había sido un hombre de «gran vocación hacia el servicio público y favorecedor de multitud de iniciativas y actividades en beneficio del concejo y los vecinos».

Manuel Corces había firmado la candidatura de San Esteban de Cuñaba a Pueblo Ejemplar de Asturias y la localidad conseguía alzarse con el galardón en su primera convocatoria, la de 1990. El 19 de octubre del mismo año fue el encargado de recibir en San Esteban a Don Felipe de Borbón, entonces Príncipe de Asturias, quien acudió a entregar personalmente el galardón, que llevaba aparejada una dotación de cuatro millones de pesetas. Aquel dinero se invirtió en hormigonar caminos y en la construcción de un puente para mejorar el acceso a los pastos. De aquel reconocimiento recordaba Manolo Corces en EL COMERCIO que «el jurado valoró el esfuerzo realizado en la recuperación de un núcleo ancestral que prácticamente había desaparecido, así como la apuesta por la conservación, la defensa y el fomento del entorno rural y ecológico, cuya expresión principal es la repoblación forestal con todo tipo de árboles autóctonos». Y valoraba que la transformación se había realizado gracias a tres razones de peso: «Un espíritu solidario de carácter ejemplar, realizado con medios económicos muy limitados y con la participación de la juventud».

A raíz del paso de Corces por la alcaldía de barrio de San Esteban, los lugareños reconocían que el pueblo «se abrió al mundo y cambió de forma drástica su economía». Los escasos vecinos vivían de la ganadería y la venta de avellanas, tila y castañas, para pasar a depender del turismo con tres casas de aldea y otros tantos apartamentos rurales. La aldea está asfaltada en su totalidad, al pulsar el interruptor se enciende una bombilla y cuando abren un grifo sale agua. «Esos bienes y servicios, tan imprescindibles en la vida moderna, no los teníamos hace treinta años», mencionaban.

El funeral se celebra hoy, al mediodía, en la iglesia parroquial de Panes. Será la despedida a un hombre que nunca olvidó las palabras de Don Felipe al abandonar San Esteban hace 27 años: «Podéis estar seguros de que nuca olvidaré estos momentos entre vosotros, ni vuestro admirable afán por la conservación y la mejora de esta aldea del Principado».

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