Una familia denuncia que Ponga les desahucia «sin explicaciones»

La pareja de treintañeros y su hija, dedicados a la ganadería, residían en la vivienda municipal de las antiguas escuelas de Viboli desde hace seis años

G. P. BELEÑO.

La familia de Lorenzo María Collado y Gisela Rivero deberá abandonar la vivienda municipal en la que residían desde hace seis años en el pueblo pongueto de Ponga y denuncian que lo harán sin tener «explicaciones» al respecto por parte del Ayuntamiento. Hace quince días, cuentan, recibieron una carta del equipo de gobierno en la que se les indicaba que «no se renueva el contrato» de arrendamiento de la vivienda, ubicada en las antiguas escuelas del pueblo. La situación está ahora en manos del abogado de la familia, que explica que ha remitido ya una misiva al Consistorio para acordar la fecha y lugar de entrega de llaves. «Vamos a ver los pasos, si la alcaldesa no expresa voluntad de renovarnos veremos lo que hacemos», apunta la familia sobre un posible litigio en los tribunales. En todo el proceso, explican, han evitado dirigirse personalmente a la regidora Marta Alonso (PSOE) porque «sentimos como algo personal que nos haya echado». El pasado año, apuntan, «tuvimos una conciliación» por un problema derivado del suministro de agua, que denunciaron en 2015.

La familia, dedicada a la ganadería, accedió a la vivienda municipal durante el mandato de Foro. «Preguntamos si nos alquilaban la escuela porque sabíamos que estaba libre y firmamos el contrato de alquiler», explican sobre el procedimiento de adjudicación. Desde que el equipo de gobierno presido por Alonso accedió a la alcaldía «nos renovaron el contrato, si nos lo hubiesen dado por amiguismo no lo hubieran hecho», consideran. Reconocen, además, que Lorenzo María Collado es hermano del concejal forista Ángel María Collado. «No nos la dieron por eso», sostienen. A lo largo de estos seis años y hasta la fecha, continúan, «estamos al corriente de los pagos».

Estos residentes en Ponga dicen contar con el respaldo del resto de habitantes del pueblo de Viboli, un núcleo en el que el único vehículo existente «es el nuestro». Son, además, «la única familia con niños». Se da la circunstancia de que la hija de treinta meses de Lorenzo, de 35 años, y de Gisela, de 31, está pendiente de una intervención quirúrgica. Temen, por ello, que la fecha coincida con el desahucio.

En caso de que la orden llega a materializarse, lo que la familia tiene claro es que no abandonará el concejo pongueto. «Nos tendríamos que ir a casa de algún familiar, pero sin dejar Ponga». La permanencia en Viboli, sin embargo, la dan por descartada al «no existir otras casas».

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