«La fauna salvaje está en el Parque Nacional desde su origen», recuerda su director

Robledano durante la ponencia en el Parador de Cangas. / JUAN LLACA
Robledano durante la ponencia en el Parador de Cangas. / JUAN LLACA

Robledano repasa en Cangas la evolución de Picos de Europa y la convivencia entre turismo, ganadería y conservación medioambiental

G. P. CANGAS DE ONÍS.

El ciclo de encuentros del Parador de Cangas de Onís, centrado este 2018 en el triple centenario de Covadonga, abordó ayer la evolución del Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, hoy de los Picos de Europa, de la mano de una de las voces protagonistas, el director de la vertiente asturiana de este espacio protegido, Rodrigo Suárez Robledano.

A través de una muestra fotográfica integrada por fondos de la asociación cultural Abamia, de antiguos trabajadores y de archivos propios del Parque, Robledano repasó los cien años de historia que separan la creación del espacio protegido, en julio de 1918, de nuestros días.

«El parque tiene ahora una mayor proporción de zonas arboladas que en sus orígenes», destacó. Sin embargo, contrapuso, «antes estaba más utilizado el territorio». Un hecho determinante en esa utilización vino de la mano de las infraestructuras, entre las que destacó la carretera a Los Lagos, cuya construcción se remonta a 1891, explicó.

Los usos son precisamente una de las «peculiaridades» del Parque Nacional, en el que conviven la conservación medioambiental, la actividad ganadera y un creciente turismo. El número de visitantes, recordó Robledano, pasó de los 1,7 millones de 2011 a los 2,1 de 2016, último año con cifras.

Al reto del turismo se suma la coexistencia de los usos ganaderos. La situación de este sector es precisamente una de las cuestiones latentes un siglo después de su creación.

Los profesionales reclaman desde hace años medidas efectivas contra los daños producidos por especies como el lobo, una fauna salvaje cuya «presencia se cita ya en el diccionario de Madoz, sugiero verlo», animó Robledano. «Basta con ir a textos antiguos para ver lo que era esa fauna salvaje en nuestros territorios», añadió.

Los usos del Parque son una de las cuestiones que prevé regular el futuro Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG). Después de trece años de espera, este 2018 es la fecha marcada en el calendario para su aprobación, según estimaciones de la comisión que gestiona el espacio protegido. «En el documento quedará recogido el aprovechamiento de esas actividades, como la ganadería y la producción de queso», confía el director de la parte asturiana del Parque.

Otro de los retos que afronta Picos es el cambio climático. «Hay oscilaciones año a año, el pasado fue de sequía y este todo lo contrario», contó. La idea es «tomar medidas de gestión adaptativa que permitan que la repercusión sea mínima».

En la ponencia, Robledano estuvo acompañado por Juan Carlos Álvarez, que abordó el papel de los bosques como instrumento de desarrollo. El propio Álvarez, junto con Juanjo Arrojo y Javier Jiménez se adentrarán hoy en la amenaza de los incendios. Será a partir de las 10 horas en el mismo Parador.

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