El folclore, broche de oro en Llanes

Once parejas de niños, encabezados por Izan Martínez y Elisa Cantero y dirigidos por Ángela Morán Pérez, interpretaron la Danza de Arcos ante la mirada de la Virgen.
Once parejas de niños, encabezados por Izan Martínez y Elisa Cantero y dirigidos por Ángela Morán Pérez, interpretaron la Danza de Arcos ante la mirada de la Virgen. / FOTOS: NEL ACEBAL.

Los simpatizantes del bando ofrecen un selecto programa de bailes en el día central de sus fiestas

GUILLERMO FERNÁNDEZ LLANES.

Las manecillas del reloj habían superado con creces las dos de la tarde cuando en el campo de la Guía daba comienzo el festival folclórico. Los primeros en aparecer sobre la bien cuidada pradería fueron las once parejas de niños de la Danza de Arcos, acompañados por la banda de música de Pola de Laviana. Al finalizar su actuación, más de un centenar de niños nacidos en el año fueron presentados a la Virgen. Entre ellos se encontraba Ilsa Edlund Gutiérrez, de seis meses, llegada desde Suecia el día anterior.

A continuación, un nutrido grupo de mozas vestidas de llanisca efectuaba la Reverencia y al concluir, la imagen de la Virgen de la Guía regresaba a su cercana capilla, el edificio cinco veces centenario que le sirve de morada a lo largo del año.

Finalizado el breve desplazamiento tenían lugar los cánticos del ofrecimiento de los ramos, antesala de la esencia folclórica que atesoran los simpatizantes de la fiesta.

Aparecieron en escena las diez parejas de mozas que, con garbo, simpatía y mucho salero, bailaron el Fandango de Pendueles y a continuación se interpretaba la Jota del Cuera, frente a las primeras estribaciones de la sierra que le da nombre al baile.

La febrilidad se desataba con la ejecución del Xiringüelu de Naves, un baile de ritmo y pasos trepidantes en el que un bailín, ayer Javier Guitián, saca a bailar a cuatro mozas por separado: Eva García, Teresa Gutiérrez, Laura Torre y Guía Prieto.

El broche de oro lo ponía un Pericote a la antigua usanza, de cinco triadas, cantado por Elena Álvarez y acompañado al pandero por Marta Sanz y Begoña Valle del Río, vicepresidenta de la comisión y con raíces en el pueblo de Llamigo.

Por la tarde, siempre al ritmo de la melodía 'Los Nardos', los simpatizantes invadían pacíficamente las arterias centrales de la villa para desfilar en pasacalles acompañados por las tres bandas de música. En Las Barqueras se repetía en festival folclórico, con el añadido de la Giraldilla, la Jota de Cadavedo y el Quirosanu. Y antes de la verbena, los devotos de la fiesta entrelazaban sus brazos en la Danza Prima.

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