Francisco Blanco, Ángel Laria y Félix Bárcena repiten al frente de la Junta de Pastos de Parres

Ángel Laria, Francisco Blanco y Félix Bárcena, ayer en Arriondas tras las elecciones. /  L. R.
Ángel Laria, Francisco Blanco y Félix Bárcena, ayer en Arriondas tras las elecciones. / L. R.

Los desbroces, el control de fauna salvaje y la reapertura del matadero de Margolles, entre los principales objetivos de la nueva directiva

LUCÍA RAMOS ARRIONDAS.

Los ganaderos Francisco Blanco, Ángel Laria y Félix Bárcena volverán a representar, durante dos años más, a sus colegas en la Junta Ganadera Municipal de Pastos de Parres. Los tres fueron reelegidos en unos comicios en los que, a diferencia de los anteriores, celebrados en junio de 2014, no hubo sorpresas, pues ellos eran los únicos que optaban a los respectivos cargos.

Así, Francisco Blanco resultó elegido representante de los ganaderos de Llerandi y Viabañu, y por lo tanto de los montes de Cea y Cetín; mientras que por la zona de Degu y San Juan de Parres resultó ganador de los comicios Ángel Laria y por las de Collía, Tresmonte, Cayarga y Pendás, Félix Bárcena.

Entre sus principales preocupaciones destacan dos que ya se podrían denominar casi históricas, como son «la invasión del monte por los matorrales» y los daños originados por la fauna salvaje, «que cada vez son más numerosos y frecuentes». Dentro de este último punto, son los jabalíes, «que estropean pastos y entran por todas partes», así como los lobos, las dos especies que más preocupan a los ganaderos. «Los ataques del lobo se están incrementando notablemente. De hecho, el último que hubo en el concejo fue este mismo viernes y hace unos días fue avistada una pareja de cánidos en Collía, a menos de un kilómetro de Arriondas», indicaron. Los animales, aseveraron, «ya no huyen ante la presencia humana».

«El último ataque del lobo fue este viernes y ya los han visto a un kilómetro de Arriondas»

Respecto al mal estado del monte, los representantes de la Junta de Pastos abogaron por que se lleven a cabo «quemas periódicas y controladas. Es una cuestión de economía, pues es mucho más seguro y barato hacerlo así a esperar a que se prenda el monte, el fuego se descontrole y haya que mandar a los bomberos y se quemen cuadras, casas, o algo peor», manifestaron.

Finalmente, hicieron hincapié en la preocupación de más reciente incorporación: la clausura del matadero de Margolles, que hasta la pasada semana prestaba servicio a ganaderos y carniceros del Oriente. «No podemos estar sin esta infraestructura, es fundamental que los políticos trabajen para reabrir el macelo cuanto antes, pues no podemos soportar los gastos que supone ahora llevar un animal a Gijón, Mieres u Oviedo», lamentaron.

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